China ha puesto en marcha un proyecto que parecía ciencia ficcion: una estaciones espacial diseñada para recolectar energía solar en órbita y transmitirla sin cables a nuestro planeta. Con metas fijadas hasta 2050, tecnologia en desarrollo y pruebas en curso, esta iniciativa genera tanto fascinación como inquietud.
Una visión que supera la atmósfera
Además de mejorar la eficiencia de sus paneles tradicionales, China ha avanzado con las células solares de perovskita, resolviendo problemas de fragilidad y producción a gran escala.
Ahora, el enfoque está en un objetivo mucho más ambicioso: construir una estación solar espacial a 36.000 kilómetros de la Tierra. Esta idea, que alguna vez fue descatada por la NASA en las décadas de 1970 y 1980, vuelve a cobrar vida gracias al esfuerzo chino. Para concretarla, se planea usar un cohete reutilizable de gran tamaño, el CZ-9, que permitiría ensamblar la estación en órbita.
Fechas definidas y un camino claro
Lejos de ser un concepto abstracto, el plan chino ya cuenta con una hoja de ruta detallada. Para el año 2030 se espera el lanzamiento de un prototipo de estación con una capacidad de 500 kilovatios.

En 2035, se proyecta una versión operativa de 20 megavatios. Finalmente, el objetivo es alcanzar una estación completamente funcional de 2 gigavatios para el año 2050. Para lograrlo, serán necesarios múltiples lanzamientos y el ensamblaje de miles de paneles solares en órbita geoestacionaria. Todo esto dependerá, en gran parte, del éxito del cohete CZ-9 y su capacidad de ser reutilizado.
Ensayos reales y transmisión inalámbrico
China ya ha comenzado con las pruebas preliminares. Se han realizado experimentos desde globos aerostáticos y se construye una estación receptora en la ciudad de Chongqing.
Según las autoridades, en 2026 se lanzarán paneles solares de 10 kW al espacio para demostrar la transmisión inalámbrica de energía. Se espera que puedan enviar hasta 1 kW usando láseres y hasta 4 kW mediante microondas, tanto hacia la Tierra como hacia satélites cercanos. Este tipo de tecnologia podría allanar el camino para una nueva forma de suministro energético global.
Un futuro impulsado desde el espacio
China proyecta un futuro en el que estaciones solares en órbita trabajen en conjunto con constelaciones de satélites para abastecer de energía limpia al planeta, sin depender del clima ni del ciclo dia-noche.
Este proyecto representa una nueva etapa en la carrera energética mundial, donde la innovación tecnológica puede redefinir las fuentes y formas de consumo energético. Si el plan avanza como está previsto, podría cambiar para siempre la manera en que obtenemos electricidad, inaugurando una era donde el Sol sea aprovechado directamente desde el espacio.
¿Y si el futuro de la energía no estuviera en la Tierra, sino sobre nuestras cabezas? China está dispuesta a demostrar que ese futuro está más cerca de lo que imaginamos.