Bajo las nuevas normas, las familias deberán ahora solicitar pasaportes británicos o pagar por certificados simplemente para que los niños puedan visitar a familiares en el Reino Unido. Crédito de la foto: Brookgardener/Shutterstock
Las familias que residen en el extranjero están afrontando trastornos y costes inesperados tras la introducción de los nuevos requisitos de entrada al Reino Unido para los ciudadanos británicos con doble nacionalidad. Padres y jubilados advierten de que estos cambios les están obligando a cancelar o replantearse sus viajes al país.
A partir del 25 de febrero, los ciudadanos británicos que posean otra nacionalidad deberán entrar en el Reino Unido utilizando un pasaporte británico válido cuando viajen por aire, mar o ferrocarril. Quienes no dispongan de uno, tendrán que solicitar un certificado de derecho de residencia (*certificate of entitlement*), cuyo coste asciende a 589 libras. La norma es aplicable a adultos, niños y bebés.
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Niños y padres, sorprendidos por los cambios documentales
Los padres de niños nacidos fuera del Reino Unido se han visto entre los más afectados. En muchos casos, los menores nunca habían necesitado pasaporte británico, pues viajaban con el documento de su país de residencia. Con las nuevas reglas, las familias deben ahora tramitar pasaportes británicos o abonar los costosos certificados solo para permitir que los niños visiten a sus familiares.
Para familias con más de un hijo, el coste combinado de tasas, envíos y trámites puede ser considerable. Algunos progenitores afirman que este gasto ha vuelto inasumibles las visitas familiares breves, especialmente durante las vacaciones escolares.
Los ciudadanos británicos que emigraron hace décadas también se han visto perjudicados. Muchos dejaron caducar sus pasaportes tras establecerse en el extranjero y ahora se enfrentan a gastos de renovación o tasas que superan el valor de una visita breve. Varios viajeros han manifestado que esta burocracia adicional les ha disuadido por completo de regresar al Reino Unido.
Normas vinculadas a la digitalización fronteriza
Este nuevo requisito se ha introducido junto a la expansión del sistema de Autorización Electrónica de Viaje (ETA) del Reino Unido. Aunque los ciudadanos británicos no necesitan una ETA, las aerolíneas están obligadas a verificar la condición de los pasajeros antes del embarque, lo que incrementa la dependencia de la documentación pasaporte.
Los especialistas en inmigración señalan que la política busca eliminar ambigüedades en el *check-in* y reducir el riesgo de que se deniegue la entrada a pasajeros a su llegada. No obstante, advierten que esta medida supone una carga desproporcionada para los ciudadanos con doble nacionalidad que residen permanentemente fuera del Reino Unido.
Lisa Uttley, socia de inmigración en Gherson Solicitors LLP, ha descrito las normas como intransigentes para las familias en el extranjero, subrayando que la ciudadanía por sí sola ya no es suficiente si no se presenta en el formato documental correcto.
La discrecionalidad de las aerolíneas añade más incertidumbre
Tras las críticas, el Ministerio del Interior ha confirmado que las aerolíneas podrán, bajo su criterio, aceptar pasaportes británicos caducados como prueba de ciudadanía si se presentan junto a un pasaporte extranjero válido. Se podrían considerar documentos caducados emitidos incluso desde 1989.
Sin embargo, la aceptación no está garantizada y varía según la compañía, lo que significa que los viajeros pueden recibir información contradictoria dependiendo de la aerolínea. Los expertos en viajes han alertado de que esto podría generar confusión en los aeropuertos y aumentar el riesgo de que se impida el embarque a pasajeros.
Se recomienda a los viajeros que consulten directamente con su aerolínea antes de la salida para confirmar qué documentación será aceptada.
El gobierno defiende los cambios pese a las críticas
El gobierno argumenta que las normas pretenden aportar claridad en un contexto de creciente digitalización de las fronteras. Un portavoz del Ministerio del Interior afirmó que estas medidas permiten a aerolíneas y funcionarios fronterizos distinguir con mayor facilidad entre ciudadanos británicos y visitantes que requieren permiso para entrar al país.
Mike Tapp, Ministro de Migración y Ciudadanía, ha instado a los viajeros a asegurarse de ir plenamente preparados antes de viajar, afirmando que el sistema ETA está diseñado para modernizar los controles fronterizos y mejorar la seguridad.
Pese a estas garantías, las familias en el extranjero sostienen que el impacto práctico se traduce en vacaciones canceladas, reuniones familiares frustradas y presión financiera añadida. Con la entrada en vigor de estos nuevos requisitos, muchos advierten que los viajes familiares rutinarios al Reino Unido se han vuelto más complejos, costosos e inciertos.