El 28 de enero, los invitados se reunieron en la Royal Society of Arts para un evento nocturno en la Tavern Room, RSA House, con la participación del Alto Comisionado de la India, Vikram Doraiswami, en conversación con la locutora Mishal Husain. Su diálogo reflexionó sobre la relación contemporánea entre la India y el Reino Unido. Para esta ocasión, Divya Balivada fue la artista destacada, y su exposición individual en la RSA, *In Between*, ofreció una contraparte personal, que vivía a través del cuerpo, las experiencias y la memoria. Esta exposición fué comisariada y presentada específicamente por Hannah De Rozario, jefa de House Curation & Governance en RSA House, y Laure Barthelemy, House Curation Officer. La muestra *In Between* se abrió después al público, con la vista privada el 12 de febrero y permanecerá hasta el 15 de marzo de 2026.
Como un talento emergente que recién se graduó con una maestría en Pintura del Royal College of Art, la primera exposición individual de Balivada en la RSA es un paso adelante con confianza. Además, ella exhibió recientemente en “Small is Beautiful” en la Flowers Gallery de Londres y en la Exposición y Festival Colectivo de Goa Open Arts en Goa. Las pinturas de Balivada en *In Between* ofrecieron una reflexión más íntima sobre la relación India-Reino Unido, a través de la memoria, la identidad y la experiencia vivida. La exposición explora lo que significa existir entre la memoria, las geografías y las historias. Para Balivada, la India y el Reino Unido son fuerzas formativas que continúan moldeando la percepción y la pertenencia. *In Between* se convierte tanto en una condición física como en un estado emocional.
Ex dentista convertida en artista, la pintura es el lenguaje mediante el cual Balivada ocupa espacio. En esta exposición, ha desarrollado un lenguaje visual que se siente a la vez íntimo y vasto a través de gestos que están en constante movimiento. Sus pinturas realmente transmitían gesto, color y densidad emocional al mismo tiempo. Estas composiciones no planificadas tenían ritmo, construido desde la urgencia y la repetición. Las superficies se leen más como acumulaciones corporales, convirtiéndose en registros de resistencia, sanación y reclamación. El trauma generacional, la memoria, los prejuicios de género y el desplazamiento están presentes, pero nunca ilustrados directamente. La tensión entre el control y el exceso en su creación de marcas refleja la violencia de las estructuras impuestas y el intento del cuerpo de reclamar agencia dentro de ellas.
El color en las obras de Balivada transmitía tanta profundidad emocional, y las superficies se sentían vivas con movimiento. La pintura al óleo, las barras de pigmento y los pasteles no son meramente aplicados. Son presionados, arrastrados y superpuestos hasta el punto de sobresaturación en algunos lugares. Debajo de la exuberancia de su paleta, ella desafía la devaluación histórica de lo “decorativo” dentro de las historias del arte. Esto trae a la mente la negociación de Emily Kam Kngwarray entre el ornamento y la identidad. Divya también cuestiona cómo el impacto del colonialismo es insuficientemente reconocido en contextos contemporáneos. Este cuestionamiento está incrustado en el lenguaje material de sus pinturas.
Estos temas se pueden ver ejemplificados en *Almost There, Never Enough* y *Meant To Fail*. En *Almost There, Never Enough*, la multitud de colores brillantes al principio puede parecer decorativa, pero contrasta con la distintiva creación de marcas. Los colores parecen extraídos de la India, donde la artista creció. Por otro lado, el proceso de las pinceladas definitivas adopta la expresión del cuerpo en su fuerza y de la mente con concentración variable a lo largo del lienzo. Así, permitiendo que la obra muestre la forma estética de su educación cultural mientras también presenta la intensidad de la experiencia vivida y la reclamación de la expresión de dicha experiencia. Esta obra quizás encuentra un lugar para situarse entre la dicotomía tradicionalmente occidental del decorado vs el significado.
De manera similar, en *Meant To Fail*, se observaron algunas de las mismas características comunes pero a una escala diferente, con su propia energía distintiva. El lienzo, que mide 160 por 90 cm, reclama espacio para ser visto y presenciado. Los gestos están menos concentrados pero aún tienen áreas de mayor y menor densidad. Estos lugares de mayor densidad parecen sugerir sitios donde se almacena la emoción, mientras que las áreas del lienzo dejadas para respirar se inclinan más hacia una atmósfera reflexiva. ¿Reflejan estos lugares y momentos fuera de la concentración cúmulos de creación de marcas y pintura obsesiva? Quizás. La paleta de colores es de azules y verdes más fríos. Aunque Balivada usa una gama de tonos diferentes en estas obras, la emoción y la experiencia vinculadas a cada uno no se sienten intrínsecamente unidas y escapan del cliché de las asociaciones estandarizadas entre color y emoción. Los recuerdos y sentimientos se exploran a través del movimiento y la repetición de la creación de marcas, y su uso del color permite visualizar todo esto.
Balivada cree que la contradicción es intrínseca al ser humano. Emociones como la alegría, la ira, el miedo y el dolor pueden coexistir. Por eso, sus pinturas en la RSA insisten en la complejidad, la multiplicidad y muchas preguntas. Lo que destaca de la exposición *In Between* de Balivada no es meramente su transformación autobiográfica de la experiencia vivida en una narrativa visual de supervivencia, sino su capacidad para activarse más allá de lo material, operando política y espiritamente al mismo tiempo. No buscan sanación o reparación en un sentido convencional. En cambio, llegan como una necesidad donde pintar se convierte en un acto de rendición. Balivada se posiciona menos como autora y más como un recipiente, permitiendo que algo más grande que ella misma se mueva a través del cuerpo y hacia la superficie.