La Unión Europea desveló este jueves planes para reformar a fondo su sistema de visados e intensificar las deportaciones, como parte de una estrategia migratoria quinquenal que consolida un enfoque más severo en este tema sensible.
Bruselas ha presentado una estrategia de visados completamente nueva, cuyo objetivo declarado es utilizar la concesión de acceso al territorio de la UE a ciertas nacionalidades como un instrumento diplomático para impulsar sus metas políticas.
Se trata de “una de las herramientas más potentes de que disponemos”, afirmó una fuente de la Comisión.
En concreto, la UE pretende sancionar a los países que se niegan a readmitir a sus nacionales restringiendo la expedición de visados, al tiempo que facilita los procedimientos para atraer a ciertos trabajadores cualificados.
Contención de las llegadas irregulares
Las llegadas irregulares al bloque de 27 países descendieron más de un cuarto en 2025, según la agencia fronteriza de la UE, pero la presión política para actuar sigue siendo alta.
“La prioridad es clara: reducir las cifras de llegadas ilegales y mantenerlas bajas”, declaró Magnus Brunner, comisario europeo de Migración.
La estrategia presentada este jueves subrayó la necesidad de impulsar las deportaciones de solicitantes de asilo rechazados entre las prioridades del bloque.
“El abuso desprestigia la migración —socava la confianza pública y, en última instancia, merma nuestra capacidad para brindar protección y debilita nuestro impulso por atraer talento”, sostuvo Brunner.
Publicidad
El Parlamento Europeo examina actualmente un texto jurídico propuesto por la Comisión Europea que permite la creación de los llamados “centros de retorno” fuera de las fronteras de la UE.
Criticada por grupos defensores de derechos, la propuesta también contempla sanciones más duras para los migrantes que se niegan a abandonar el territorio europeo, incluidos periodos de detención más prolongados.
Los gobiernos europeos están presionados para adoptar una postura más firme en medio de un empeoramiento de la opinión pública sobre la migración, lo cual ha impulsado un giro a la derecha en todo el bloque.
Un enfoque deficiente
La estrategia también mencionó el reforzamiento de una “diplomacia migratoria asertiva” para persuadir a terceros países de que ayuden a impedir que los migrantes lleguen a Europa y readmitan a sus nacionales sin derecho a permanecer.
Bruselas ha cerrado o está negociando acuerdos recientemente con países del norte de África como Túnez, Mauritania, Egipto y Marruecos, mediante los cuales obtiene ayuda para controlar los flujos migratorios a cambio de ayuda e inversiones.
Amnistía Internacional tachó el enfoque de la UE de “defectuoso”.
“Solo aumenta su dependencia de terceros países para gestionar la migración, al tiempo que la hace cómplice de las posibles violaciones de derechos que puedan resultar”, afirmó Olivia Sundberg Diez, analista política de la organización.
Se espera que la Comisión presente un plan de reforma para finales de año.