La Junta de Andalucía ha lanzado una oferta pública para la concesión del área náutico-recreativa del Puerto de Estepona, un paso crucial para modernizar y gestionar de forma privada estas instalaciones portuarias en auge de la Costa del Sol.
La licitación busca un operador privado que ocupe, desarrolle y administre el puerto deportivo por un plazo inicial de 30 años, prorrogable hasta 35 en función de las inversiones: un año adicional por cada millón de euros que supere el mínimo exigido.
Los licitadores deben comprometer una inversión mínima de 10 millones de euros en el puerto, que deberán ejecutarse en un máximo de seis años. El contrato valorará aquellas propuestas que mejoren sustancialmente la infraestructura, la sostenibilidad y la excelencia en los servicios públicos.
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Transformación integral de un puerto ya en expansión
La zona náutico-recreativa del puerto abarca 21.358 metros cuadrados de superficie terrestre y 35.978 metros cuadrados de lámina de agua. Actualmente cuenta con 447 amarres (de entre 6 y 35 metros de eslora), un muelle ribereño de 425 metros con siete alineaciones, cinco pantalanes al este y tres al oeste, locales comerciales, torre de control, aseos, 272 plazas de aparcamiento, terrazas y áreas polivalentes.
El adjudicatario deberá mantener un mínimo de 140 amarres para embarcaciones de hasta 10 metros, aunque esta cifra podría ajustarse mediante la opción de un varadero. Entre los servicios obligatorios figuran el suministro de combustible y las instalaciones básicas para tripulantes, como aseos y vestuarios. Se valorarán positivamente mejoras como la rehabilitación de muelles y pantalanes, obras urbanísticas, gestión de residuos, sistemas de energía renovable, depuración de aguas, digitalización, mejor accesibilidad, resiliencia climática (favoreciendo pantalanes flotantes frente a fijos) y una mayor integración puerto-ciudad.
Las propuestas deberán incluir un plan comercial para optimizar la ocupación de amarres, fomentar las actividades náuticas y deportivas, y maximizar el uso comercial de los espacios tanto acuáticos como terrestres. No podrá superarse la huella edificatoria actual, la superficie de terrazas ni las alturas máximas.
Con esta iniciativa se pretende consolidar al puerto de Estepona como un núcleo dinámico y sostenible para la náutica, el turismo y el ocio local en la Costa del Sol.