El archipiélago balear sigue sufriendo el embate de la borrasca Alice, con perturbaciones severas en el tráfico aéreo. La potente depresión aislada (o DANA, en España) está descargando lluvias torrenciales e inundaciones en todo el archipiélago.
El aeropuerto de Ibiza ha sido el más afectado, con numerosos vuelos desviados o cancelados debido a las condiciones meteorológicas adversas, mientras que Mallorca y Formentera continúan enfrentando problemas similares.
Las intensas precipitaciones y los fuertes vientos han obligado a los controladores aéreos a redirigir los vuelos para garantizar la seguridad, mientras que los pilotos se esfuerzan por mantener las rutas establecidas. Según Eurocontrol, la agencia que coordina el tráfico aéreo europeo, se estableció preemptivamente una tasa de vuelos inferior a la habitual basándose en los pronósticos meteorológicos. Esto ha generado retrasos en tierra, con algunos pasajeros teniendo que esperar dentro de las aeronaves a que se habiliten franjas horarias más seguras para el despegue, una medida para gestionar la situación caótica. La precisa predicción de los meteorólogos ha sido esencial para permitir ajustes, con refinamientos en tiempo real que ayudan a mantener el órden en el espacio aéreo.
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El aeropuerto de Ibiza inundado, vuelos desviados debido a la borrasca Alice
En el aeropuerto de Ibiza, las operaciones han sido las más perjudicadas. Para las 4:30 de la tarde del sábado 11 de octubre, al menos nueve vuelos fueron desviados, incluyendo los procedentes de Eindhoven, Mánchester, Ginebra, Asturias, Ámsterdam, Berlín y Nápoles. Se cancelaron dos vuelos en la ruta Ibiza-Palma, y un vuelo con destino Madrid se vio forzado a regresar a la capital. Las lluvias torrenciales han imposibilitado los aterrizajes, redirigiendo aviones hacia aeropuertos alternativos.
Los efectos de la borrasca van más allá de los vuelos. En Ibiza y Formentera, el gobierno balear activó la Situación Operativa 2 (SO-2), el máximo nivel de emergencia existente, mientras que Mallorca opera en SO-1, con precipitaciones y vientos intensos concentrados en la comarca del Llevant. Menorca permanece en una alerta inferior (SO-0).
El servicio de emergencias 112 ha emitido una alerta de nivel naranja (IG-1) en todas las islas, con mensajes ES-Alert enviados a los teléfonos de los residentes advirtiendo del riesgo de inundaciones. En Formentera, los apagones han afectado a zonas como Migjorn y Sant Francesc, mientras que las carreteras inundadas, incluyendo la PM-820, han interrumpido el tráfico. En Mallorca se procedió al corte de vías, como la carretera de Manacor a Cales de Mallorca, para evitar accidentes.
Las autoridades insisten en que la población permanezca en sus domicilios siempre que sea posible, evite zonas proclives a inundaciones y limite los desplazamientos. Con 883 hogares que han sufrido cortes de suministro eléctrico, el gobierno se prepara para operaciones de rescate y la restauración de infraestructuras. Aunque la borrasca podría amainar pronto, los oficiales advierten de que el riesgo de chubascos fuertes y localizados de forma súbita persiste en Baleares.