La Regla de las 7 Piezas en el Vestir: Un Retrato de Nuestra Cultura

Lo que llamamos “estilo sin esfuerzo” suele ser una receta, más seguido de lo que nos gustaria admitir. Una prenda básica fresca, un buen zapato, un accesorio innecesario, una idea de más. En algún lugar entre esforzarse demasiado y negarlo por completo, hay un número. Y ese es siete. Quizás incluso ocho. Pensadores compulsivos, siéntense.

Volviendo a la obsesión de TikTok con las guías de estilo, cada conjunto tiene un objetivo, 7-8 puntos. ¿Menos? Quizás reconsideres salir a la calle. ¿Más? Adivina qué! También reconsidera salir. Las básicas valen 1; las prendas llamativas, piensa en color, textura o diseño arriesgado, valen 2. Sí, ahora contamos nuestros suéteres como problemas de cálculo, nada malo en ello. Nada dice “estilo” como una suma básica (casi escucho llorar a mi profesor de la escuela).

Supongamos que arriesgamos exposición pública por cafeína: sudaderas anchas (1), camisa manga larga lisa (1), bomber holgada (1) y mis confiables zapatillas “sin mucho esfuerzo” (también 1). Van 3-4 puntos. Añado joyería superpuesta y estimulante (2), gafas de sol (1) y mi bolso de cada día (1). Nunca fui bueno en matemáticas, pero contar no es tan cruel. Con 8 puntos, un outfit aburrido hasta merece una foto. También funciona al revés: arregla un conjunto excesivo, quita elementos. Sin dañar neuronas, sin talento necesario, solo puntuación despiadada y equilibrio.

Vale, toda esta tontería de “puntuar tu outfit” puede ser útil, especialmente para personas que sobrepiensan todo, desde qué cereales desayunar hasta si sus calcetines combinan con su estado de ánimo. También alimenta esa deliciosa necesidad de confirmación externa, no de la gente, ojo, sino de un conjunto arbitrario de reglas que alguien publicó en TikTok, del tipo algorítmico, que te dice que lo hiciste “bien”.

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No es genial, no es revolucionario y seguro no te cambia la vida. Y seamos honestos: para que funcione necesitas un gusto algo definido, si no tu prenda “declarativa” parecerá sacada del armario de atrezo de una película de terror. ¿Seguiría esto ciegamente? Absolutamente no. La moda no necesita esas reglas. Pero para quien quiera quedarse seguramente dentro de la cajita ordenada del estilo socialmente digerible, es… una herramienta. Como rueditas de entrenamiento para tu ego, vendidas como guía. Podría nombrar diez influenciadores ahora mismo que la veneran como si fuera el segundo advenimiento.

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