La Reducción de Velocidad en las Autopistas Españolas

Varias autovías españolas operan ya en 2026 con límites de velocidad reducidos para mejorar la seguridad vial.
Crédito: csp, Shutterstock

Para la mayoría de los conductores en España, la cifra de 120 km/h es casi automática. Se accede a la autovía, se incorpora al flujo del tráfico y se adopta lo que se siente como la velocidad de crucero “normal”. Así ha sido durante años, tanto que muchos apenas revisan ya las señales.

Pero en 2026, ese hábito empieza a pillar desprevenidos a algunos. No porque España haya cambiado la ley de repente a nivel nacional –no lo ha hecho–, sino porque cada vez hay más tramos de autovía señalizados a 100 km/h en lugar de 120 km/h. Y, a menos que se preste mucha atención, es sorprendentemente fácil pasarlos por alto.

Tras semanas dominadas por la confusión sobre la señal luminosa V16 obligatoria y las interminables aclaraciones de la DGT, los límites de velocidad se están convirtiendo en el siguiente cambio silencioso en las carreteras españolas. No es algo drastico, no se anuncia a bombo y platillo, y precisamente por eso algunos conductores están siendo sorprendidos.

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Por qué algunas autovías ya no se ciñen a los 120 km/h

Empecemos por lo básico. Los 120 km/h siguen siendo el límite de velocidad general en autovías y autopistas de España. No ha habido una reducción generalizada en todo el país. Lo que está cambiando es la aplicación de ese límite en tramos concretos.

La DGT está reduciendo cada vez más la velocidad máxima a 100 km/h en tramos que considera de mayor riesgo. Suelen ser zonas con visibilidad reducida, pendientes pronunciadas, flujos densos de tráfico, firmes envejecidos o enlaces complejos. En lugar de esperar años a costosas mejoras en la infraestructura, reducir la velocidad se contempla como una medida rápida y eficaz para mejorar la seguridad.

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Lo que antes era una medida muy puntual se está volviendo más común en 2026. La lógica tampoco es exclusivamente española. Los estudios internacionales de seguridad vial, incluidas las recomendaciones de Naciones Unidas sobre infraestructura viaria más segura, señalan los límites de velocidad más bajos como una de las formas más efectivas de reducir accidentes graves y mortalidad. En ciertos tipos de tramos de autovía, 100 km/h se considera una velocidad de operación más segura.

En términos prácticos, esto significa que mientras un tramo de autovía aún puede permitir 120 km/h, los siguientes kilómetros podrían bajar repentinamente a 100 km/h, dependiendo de las características de la vía.

Para conductores acostumbrados a rodar en modo automático, supone un cambio de mentalidad tanto como de señalización.

Dónde están viendo ya los conductores límites de 100 km/h en España

Esto no es teórico. Varias rutas principales ya muestran cómo funciona el sistema en la vida real.

En Galicia, partes de la AG-55 entre A Coruña y Carballo operan ya permanentemente a 100 km/h. Estos tramos suelen ser áreas con peor visibilidad o gradientes más pronunciados, donde el riesgo de accidente es mayor. Para asegurar que la regla mejora realmente la seguridad y no es ignorada, algunos tramos están monitorizados por cámaras de velocidad media.

El mismo enfoque se está expandiendo en la AP-8 en Gipuzkoa, donde hasta seis secciones se están adaptando al límite inferior. Son puntos con historial de incidentes, y el objetivo es calmar el flujo sin rediseñar la autovía entera.

En Cataluña, el panorama es ligeramente distinto. En partes de la AP-7, el límite de velocidad no es fijo. En su lugar, sistemas inteligentes ajustan la velocidad máxima en tiempo real en función de la densidad del tráfico, el estado de la calzada e incluso la meteorología. Durante periodos de alta ocupación o condiciones desfavorables, 100 km/h se convierte a menudo en el límite estándar.

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Lo que todos estos ejemplos tienen en común es que el cambio no es universal, sino específico. Pero el número de tramos específicos está creciendo.

Qué significa esto para el conductor cotidiano en 2026

El mayor riesgo no es la norma en sí. Es simplemente no percatarse de ella.

Muchos de estos límites reducidos se aplican solo a tramos cortos. Un conductor puede circular legalmente a 120 km/h en un momento y necesitar reducir a 100 km/h unos kilómetros más adelante. Si uno confía en el hábito en lugar de en las señales, ahí empiezan los problemas.

Con más cámaras de velocidad media instaladas en estas zonas, reducir brevemente la velocidad cerca de un radar visible no servirá de nada. Su velocidad se mide a lo largo de todo el tramo, no en un punto único.

La DGT ha dejado claro que prefiere estas reducciones específicas antes que cambios nacionales generalizados que requerirían modificar la señalización en todo el país. Desde un punto de vista de gestión, es eficiente. Desde la perspectiva del conductor, exige más atención.

Esto llega además en un momento en que los automovilistas ya se están adaptando a varias normas nuevas este año –desde la obligatoriedad de la baliza V16 hasta las revisadas normas de adelantamiento y el comportamiento en el arcén. Es fácil sentir que el reglamento cambia bajo nuestros pies.

También hay un aspecto psicológico. Muchos conductores asocian la conducción en autovía con un progreso rápido y constante. Reducir a 100 km/h puede percibirse como lento, aunque en realidad solo añada unos minutos a la mayoría de trayectos. Las autoridades de seguridad argumentan que esos minutos son un pequeño precio a pagar si descienden los índices de siniestralidad.

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Las aplicaciones de navegación empiezan a reflejar algunos de estos cambios, pero no siempre están perfectamente actualizadas. Las señales en la carretera siguen siendo la última palabra, especialmente en tramos donde los límites cambian dinámicamente.

La conclusión para 2026 es simple: no se asuma que los 120 km/h se aplican en todas partes. Siga escaneando los pórticos, observe las reducciones temporales y trate las rutas no familiares con un poco más de precaución que antes.

Es probable que más tramos adopten el límite inferior a medida que avance el año. No necesariamente habrá grandes anuncios o titulares cuando eso ocurra –solo un nuevo número en una señal sobre su carril.

Y si se le pasa por alto, la multa llegará también silenciosamente.

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