Una publicación en Reddit relató cómo la costumbre del novio, un ferviente aficionado al fútbol, de vociferar frente al televisor durante los partidos está provocando fricciones en la relación. La usuaria expuso que, si bien está convencida de que él jamás le levantaría la mano, el sonido de sus gritos le genera una profunda ansiedad e incomodidad debido a sus propias experiencias pasadas.
Otros usuarios de la plataforma se mostraron mayoritariamente comprensivos con la novia. Un comentario representativo señaló: “Si mi pareja tuviera un trauma asociado a los gritos, simplemente dejaría de bramar. Es fútbol, no oxígeno”.
El comportamiento del fanático mientras mira los encuentros en casa está evocando en su pareja recuerdos de vivencias negativas de su infancia. La joven de 23 años detalló en el foro “¿Soy el Idiota?” que su novio de 25, con quien lleva dos años de relación, profiere gritos frente a la pantalla en su vivienda compartida.
Ella reveló que sus “alaridos a los árbitros, improperios a los jugadores y celebración efusiva” han estado resultando provocativos. “El problema reside en que no me crié en un hogar donde los gritos se consideraran algo seguro”, explicó. “Mi padre era colérico y cada vez que alzaba la voz, casi invariablemente antecedía a algo peor”.
La mujer continuó: “Mi novio conoce este historial, y aunque no albergo duda alguna de que jamás me agrediría físicamente, el sonido de sus gritos, aun estando dirigidos a la tele y nunca hacia mí, me provoca una auténtica ansiedad e intranquilidad”.
La novia relató que luego le solicitó si podía “moderarse”, pero la petición fue infructuosa. “Se molestó cuando le expuse que su actitud se percibía como agresiva y me dijo que eso había herido sus sentimientos”, recordó. “Él me argumentó que el fútbol le apasiona porque se crió en un entorno familiar muy volcado en los deportes”.
Señaló que él le dijo que “estaba exagerando”, le aseguró que “nunca le haría daño” y que ha estado “evitándola” desde que ella abordó el tema. “Ahora me siento culpable”, confesó. “Simplemente, no me parece sostenible tener que ausentarme cada vez que él decide ver un partido”.
Al preguntarse si había reaccionado de forma desmesurada, como él afirmaba, la novia consultó a los Redditors: “¿Soy la idiota por pedirle que deje de vociferar?”.
La mayoría de los usuarios se posicionaron de su lado en este conflicto concreto. “Soy un fanático del fútbol y si mi novia me pidiera que dejara de bramar porque la transporta a ese lugar lúgubre de su pasado, lo haría sin cuestionarlo”, respondió uno. “Sinceramente, no logro comprender qué dificultad entraña hacerlo”.
Otra persona añadió: “Si mi pareja tuviera un trauma relacionado con los gritos, simplemente dejaría de bramar. Es fútbol, no oxígeno. El tipo puede seguir disfrutando del espectáculo sin need de gritarle a una pantalla”.