La legendaria batalla de tomates de España cumple 80 años —y tiñe de rojo un pueblo entero—

Veinte mil juerguistas se atacaron mutuamente con cien toneladas de fruta demasiado madura, transformando las calles en un río rojo y pulposo en conmemoración del 80º aniversario de La Tomatina.

Durante una hora este miércoles, el pequeño municipio valenciano de Buñol se asemejó a un campo de batalla — no de guerra, sino de tomates. Veinte mil participantes se lanzaron cien toneladas de fruta pasada, convirtiendo las calles en un caudal rojo y viscoso para celebrar el octogésimo aniversario de La Tomatina.

La guerra de comida más grande del mundo tiene una sola regla: aplastar antes de lansar. Para cuando un disparo de cañón puso fin al caos, cada participante estaba empapado de los pies a la cabeza en jugo de tomate, con la música aún sonando a todo volumen como en una fiesta electrónica, mientras la multitud se dirigía tambaleante hacia las duchas comunales.

El festival comenzó de manera fortuita en 1945, cuando una reyerta callejera durante un desfile derivó en una batalla de tomates. Prohibida en la década de 1950 bajo el régimen del dictador Francisco Franco, los locales se resistieron — literalmente — hasta que las autoridades la reinstauraron en 1957. Desde entonces, se ha convertido en un espectáculo global que atrae a turistas de todos los rincones del planeta.

La afluencia de público llegó a alcanzar los 40.000 asistentes antes de que se limitara a 20.000 por razones de seguridad. Las entradas cuestan quince euros, lo que supone un importante ingreso para la localidad de nueve mil habitantes. La temática de este año — “Tomaterapia” — aportó un tono más ligero tras las devastadoras inundaciones que sufrió la región el año pasado.

LEAR  La encantadora capital del vino presume de bares de tapas incomparables y es la ciudad más subestimada de España, según la revista Time Out.

Los críticos expresan su preocupación por el desperdicio de comida, pero los organizadores insisten en que los tomates utilizados no son aptos para el consumo y hubieran sido desechados de todos modos.

De una trifulca espontánea a un fenómeno internacional, La Tomatina perdura como la tradición más embreada y, quizás, la más jubilosa de España.

Foto de Fernando Galindo Tormo