La joya oculta de Santa Pola

Situada a una breve travesía en barco desde Santa Pola, la Isla de Tabarca es la isla permanentemente habitada más pequeña de España y un destino de visita obligada para quienes recorren Alicante. Administrativamente perteneciente al municipio de Santa Pola, la isla combina belleza natural, historia y una atmósfera tranquila que contrasta con el bullicio de las localidades costeras.

Tabarca es renombrada por sus aguas cristalinas y su rica vida marina, lo que la convierte en un lugar predilecto para practicar esnórquel, natación y buceo. Las aguas que la rodean forman parte de una reserva marina protegida, hogar de peces de vivos colores, praderas de posidonia y otras especies mediterráneas, brindando tanto a principiantes como a buceadores expertos una experiencia submarina excepcional.

Las fortificaciones históricas de la isla son un aspecto destacado. Construídas en el siglo XVIII para defenderse de los ataques piratas, sus murallas, torres y callejuelas angostas transportan al visitante a épocas pasadas. El pequeño pueblo es encantador, con casas encaladas, acogedores cafés y restaurantes de mariscos donde se sirve el famoso “caldero”, un plato tradicional a base de arroz y pescado.

Tabarca también es ideal para caminar y explorar. Los visitantes pueden pasear junto al puerto, subir al faro para disfrutar de vistas panorámicas, o seguir los senderos que circundan la isla para descubrir calas y playas escondidas.

Fácilmente accesible desde Santa Pola mediante ferris regulares, la Isla de Tabarca ofrece la excursión perfecta para turistas y expatriados en busca de sol, mar, historia y una muestra de la auténtica vida mediterránea, todo ello a tan solo un corto trayecto del continente.

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