Este jueves, la policía y técnicos de la catedral acudieron de urgencia a la Plaza Virgen de los Reyes en Sevilla después de que una estructura metálica de dos metros de altura se desprendiera del cuerpo renacentista de la Giralda.
El elemento caído, uno de los cuatro jarrones de azucena que simbolizan la pureza de la Virgen María, se estrelló contra el pavimento cerca de la intersección con la calle Alemanes a las 6:15 de la mañana, mientras vientos huracanados y fuertes lluvias azotaban el centro de la ciudad.
La Policía Local estableció de inmediato un perímetro de seguridad para proteger al público de posibles desprendimientos de piedra o metal, mientras la tormenta continúa castigando la capital andaluza.
El delegado de Patrimonio de la Catedral, Francisco Román, se reunió en el lugar con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, para evaluar los daños en este monumento de fama mundial.
Una inspección visual preliminar del personal catedralicio sugirió que los tres jarrones restantes están estables, pero las autoridades están desplegando drones para realizar una ‘radiografía’ en altura de la elaborada cantería.
Los jarrones, que miden entre 1,8 y 2 metros de alto, fueron colocados originalmente en la torre en 1751, aunque las versiones actuales son reposiciones más recientes obra de un orfebre local.
Mientras que el cuerpo superior de la Giralda data del siglo XVI, sus niveles inferiores son una obra maestra almohade con más de 1.000 años de antigüedad, lo que la convierte en uno de los monumentos árabes más significativos de Europa.
La torre debe su nombre al ‘Giraldillo’, la veleta que corona su cúspide, añadida en 1568 para girar con el viento.
Según la leyenda, cuando la ciudad fue reconquistada en 1248, cuatro mercenarios escoceses celebraron la hazaña subiendo a caballo por sus rampas interiores hasta la cumbre.
El Ayuntamiento de Sevilla ha instado a extremar la precaución y ha aconsejado a los ciudadanos que eviten transitar cerca de edificios históricos hasta que amaine el temporal y los técnicos municipales puedan confirmar que no existe riesgo de nuevos desprendimientos.
A pesar del dramático incidente, las autoridades insisten en que la torre sigue siendo segura para las visitas una vez que pase la amenaza inmediata de la tormenta.
El accidente sirve de recordatorio de la fragilidad del monumento, con una restauración planificada del cuerpo renacentista diseñado por Hernán Ruiz que se prevé tarde dos años en completarse.
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