La forma más segura de pagar

Las tarjetas virtuales permiten pagar de forma segura sin necesidad de una tarjeta física o de una cartera.
Crédito: YG PhotoArtWorks, Shutterstock

En un mundo donde las estafas, las filtraciones de datos y los fraudes con tarjetas ocurren a diario, proteger tu dinero puede parecer un trabajo a tiempo completo.

No obstante, existe una herramienta sencilla a la que mucha gente en España está recurriendo: las tarjetas bancarias virtuales.

Se están convirtiendo en una de las formas más fáciles de proteger tus finanzas, tanto en línea como en tiendas físicas, y como señalan las organizaciones de consumidores, son prácticamente imposibles de perder o de que te las roben.

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La nueva forma de pagar con seguridad

Imagina una tarjeta virtual como tu tarjeta de débito o crédito habitual –mismo número, fecha de caducidad y CVV– pero con una gran diferencia: no existe físicamente. No la encontrarás en tu cartera ni la dejarás olvidada en un taxi. En su lugar, puedes visualizarla directamente desde la aplicación o la página web de tu banco.

El comparador financiero HelpMyCash lo explica de forma sencilla: una tarjeta virtual funciona exactamente igual que una normal, pero al ser digital, resulta mucho más difícil que los estafadores se apoderen de ella. Puedes usarla para comprar en internet, pagar aplicaciones o incluso adquirir tu café matutino a través de Apple Pay, Google Wallet o Samsung Pay.

La mayoría de los bancos españoles ya las ofrecen de forma gratuita y puedes configurar una en cuestión de minutos. Normalmente, se vincula a tu tarjeta de débito o crédito principal, lo que te permite controlar tus gastos, bloquearla al instante o incluso crear tarjetas temporales para compras específicas.

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“No se puede perder lo que no existe”

Esa es, esencialmente, la cuestión. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, las tarjetas virtuales ofrecen una capa adicional de seguridad porque se almacenan en tu teléfono –no en tu bolsillo–.

La OCU afirma que permiten a los usuarios “dejar su cartera y efectivo en casa”, ya que todo lo que necesitan es su smartphone para pagar en tiendas o en línea. Los bancos han facilitado esto con aplicaciones que convierten tu teléfono en tu principal herramienta de pago, y el propio dispositivo actúa como una barrera de seguridad.

Incluso si pierdes o te roban el móvil, la tarjeta permanece fuera de alcance. Para utilizarla, un ladrón tendría que desbloquear el teléfono –usando tu huella dactilar, rostro o código de acceso– y, en muchos casos, también autenticar el pago dentro de la aplicación bancaria. Se trata de un doble muro de protección prácticamente infranqueable.

La OCU recomienda el uso de estas tarjetas precisamente por ello: “Aún si tu teléfono desaparece, tu tarjeta no puede ser robada –el riesgo de fraude disminuye drásticamente”.

Gasto inteligente y mayor protección

Además de los beneficios en seguridad, las tarjetas virtuales también pueden ayudarte a gestionar tu presupuesto. Muchos bancos permiten establecer un límite de gasto, una fecha de caducidad o incluso crear una tarjeta de un solo uso. Esto las hace perfectas para suscribirse a períodos de prueba gratuitos, comprar en sitios web nuevos o asegurarse de que las suscripciones no se renueven sin que te des cuenta.

También son ideales para la tranquilidad cotidiana. Dado que los detalles se generan digitalmente, el número de tu tarjeta principal no queda expuesto, lo que significa que, si un sitio web sufre una filtración de datos, tu cuenta real permanece protegida.

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En una época en la que más de la mitad de los consumidores en España compra en línea cada mes, las tarjetas virtuales se están convirtiendo rápidamente en una opción obvia –combinan comodidad, seguridad y control en un solo lugar.

Por qué las tarjetas virtuales son la forma más segura de proteger tu dinero

Las tarjetas virtuales no son un artilugio tecnológico –son una mejora inteligente para cualquiera que esté cansado de preocuparse por carteras perdidas o estafas con tarjetas de crédito. No cuestan nada, son fáciles de usar y te otorgan más control sobre tu propio dinero.

Y como nos recuerda la OCU, esa es su mayor virtud: una tarjeta virtual “no se puede perder, no se puede robar y reduce drasticamente el riesgo de fraude”. En otras palabras, es la única tarjeta por la que finalmente puedes dejar de preocuparte.

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