La crisis que nos une: Los costos de la salud están quebrando a todos

Mientras los titulares se centran en aranceles y tasas de interés, una crisis más silenciosa se desarrolla en hospitales, clínicas y hogares de todo el país. Los estadounidenses están retrasando atención médica, omitiendo medicamentos y acumulando deudas sanitarias abrumadoras. En muchos casos, los costes de la salud obligan a las personas a elegir entre su bienestar y sus necesidades básicas.

Piensa en la maestra que evita chequeos anuales por un deducible de $5,000. El padre soltero que raciona insulina para comprar comida. El conductor de Uber que espera hasta que la sala de emergencias sea su única opción. Estos no son casos aislados: son experiencias cotidianas demasiado comunes.

La salud no debería ser un lujo, pero hemos alcanzado un punto crítico donde mantenerse sano compromete el poder pagar un techo o comida. No se limita a un grupo o región; es una señal de alarma nacional, y no es sostenible.

El sistema no solo está roto, está desalineado

El problema no es solo que la atención médica sea cara, sino que es impredecible, ineficiente y estructuralmente desajustada a las necesidades de los pacientes. Los planes con altos deducibles dejan a millones subasegurados. El modelo predominante de pago por servicio premia la cantidad sobre el valor, y los procedimientos sobre la prevención.

Las cifras son alarmantes:

  • Más de 91 millones de estadounidenses (más de un tercio de la población) carecen de acceso a atención médica de calidad.
  • Solo en 2024, se pidieron prestados $74 mil millones para cubrir gastos médicos.
  • La deuda médica supera los $220 mil millones, afectando a 1 de cada 12 adultos y siendo una causa principal de bancarrota personal.

    Estos factores no son teóricos: generan consecuencias directas. El 38% de los adultos pospuso atención o medicamentos por costo en el último año, y el 42% vio empeorar su condición. Uno de cada tres recortaría gastos en comida para pagar una factura médica.

    Mientras, los costos sanitarios superan la inflación, salarios y precios de alimentos o servicios, ampliando la brecha entre acceso y asequibilidad.

    Un modelo mejor: personas sobre ganancias

    Hay soluciones viables, como modelos que reduzcan costos, mejoren resultados y pongan a las personas en el centro. No parches temporales, sino una reinvención del sistema.

  • Atención Primaria Avanzada (APC): Visitas más largas, acceso rápido, apoyo integrado y enfoque en prevención. Elimina barreras económicas y burocráticas.
  • Atención Primaria Directa (DPC): Por una cuota mensual asequible, acceso ilimitado sin facturas sorpresa. Según estudios, reduce visitas a urgencias en un 40% y el gasto emergente en 53%.

    Los centros de salud comunitarios también son clave, ofreciendo atención integral a poblaciones vulnerables, sin barreras por seguro o idioma.

    No son soluciones mágicas, pero hacen la atención más accesible y predecible. Un paso hacia un sistema sostenible, donde la salud no dependa de deducibles o cuentas bancarias.

    Recuperar lo que importa

    Expertos advierten: la tendencia de personas incapaces de pagar atención médica es preocupante y creciente. Pero no tiene que ser así.

    El cambio puede empezar ahora: empleadores adoptando modelos de valor, comunidades exigiendo acceso y legisladores desafiando el statu quo.

    Si queremos un futuro más saludable y equitativo, debemos dejar de empobrecer a las personas por mantenerse con vida. Es hora de priorizar un sistema diseñado para personas, no para ganancias.

    Foto: KLH49, Getty Images

    Jordan Taradash es CEO de PeopleOne Health, liderando la nueva generación de atención primaria. Tiene un BS en Finanzas de Penn State y un MPH en Epidemiología de la Universidad de Pittsburgh.

    Este artículo forma parte del programa MedCity Influencers. Descubre cómo publicar tu perspectiva.

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