El fenómeno lumínico bianual de La Seu transformará una vez más la Catedral de Mallorca en un impresionante espectáculo de color, geometría y luz natural, atrayendo a multitudes en las primeras horas de la mañana para presenciar uno de los momentos culturales más mágicos de la isla.
Dos veces al año, la majestuosa catedral de Palma se convierte en el escenario de uno de los espectáculos naturales más extraordinarios de Mallorca: el Festival de la Luz de la Seu, conocido localmente como la Festa de la Llum. Celebrado cada invierno y otoño, el evento presenta una alineación fugaz pero inolvidable entre la luz solar y la arquitectura gótica, que continúa cautivando por igual a residentes y visitantes.
El fenómeno ocurre al amanecer, cuando el sol bajo del invierno atraviesa el inmenso rosetón oriental de la catedral –uno de los mayores rosetones góticos del mundo. Al filtrarse la luz a través de sus intrincadas vidrieras, un vívido círculo de color se proyecta en la pared interior opuesta, justo debajo del rosetón occidental.
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Una rara alineación de arquitectura, luz y tiempo. Por un breve instante, las dos formas se alinean para crear un perfecto figura ocho, conocido localmente como el Vuit de la Seu. Este llamativo efecto visual es el resultado de un diseño medieval de precisión combinado con la posición exacta del sol en momentos específicos del año.
La alineación sucede solo en dos mañanas al año: el 2 de febrero, que marca la Candelaria, y el 11 de noviembre, festividad de San Martín. La orientación este-oeste de la catedral permite que el sol naciente ilumine el interior con una precisión extraordinaria, siglos despúes de su construcción original.
Las puertas suelen abrir alrededor de las 7:30 a.m., y el espectáculo de luz alcanza su apogeo poco después de las 8:00 a.m. Aunque el fenómeno en sí dura solo unos minutos, el ambiente dentro del templo –sosegado, expectante y bañado por colores cambiantes– constituye una experiencia por derecho propio.
Debido a su creciente popularidad, se recomienda a los visitantes llegar temprano para asegurar un buen punto de observación. El evento atrae a fotógrafos, amantes de la arquitectura y madrugadores deseosos de presenciar una de las tradiciones más calladamente sobrecogedoras de la isla.
Breve pero poderoso, el Festival de la Luz de la Seu sigue siendo un destacado en el calendario cultural palmesano –un recordatorio de que algunos de los momentos más mágicos no los escribe la tecnología, sino el tiempo, la luz y la piedra.