Las últimas cifras revelan que la población total de Baleares ya supera 1.250.000 habitantes, lo cual aviva el debate sobre una "bomba demográfica" debido al crecimineto poblacional y un modelo económico excesivamente dependiente del turismo.
Margalida Ramis, de los ecologistas GOB, afirma que este aumento "es una bomba territorial y demográfica, además de social". "Por un lado, vendemos paraíso; por otro, atraemos mano de obra." Es impulsado por un ciclo de especulación, turismo y construcción que "alimenta un capital que no se queda en las islas".
Critica los planes del Govern balear para liberalizar las políticas de suelo, lo cual atraerá más gente pese a que ya existe "una sensación de invasión". En la misma línea: "¿Cuántos más querrán acceder a un territorio limitado y quiénes se quedarán?" "Hay un proceso de expulsión."
El vicepresidente del Govern, Antoni Costa, sostiene que hay que frenar el ritmo actual de crecimiento. Señala la necesidad de más financiación y recursos para "mejorar y adaptar infraestructuras", desde el agua hasta servicios como sanidad y educación.
"La principal causa del crecimiento es un modelo económico con alta demanda de trabajadores poco cualificados". Por tanto, la "medida clave" es transformarlo para "crecer en valor, no en volumen", y contener el sector turístico.
Según los datos, al 1 de julio había 12.501 personas más que hacía un año. El 95% de este aumento no era de origen español.