Tras la caída del llamado Estado Islámico en Siria, las prisiones controladas por los kurdos mantienen alrededor de 8.000 presuntos combatientes del EI y unos 34.000 familiares suyos en campos.
Pero hay una inestabilidad creciente en la región, ya que el gobierno central en Damasco quiere extender su control a todo Siria, incluyendo la región autónoma kurda del noreste.
En las últimas dos semanas, las tropas gubernamentales han expulsado a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por kurdos, de áreas ricas en recursos que controlavan desde hace una década, desde que derrotaron al EI.
¿Permancerán las puertas cerradas si esta región se convierte en un campo de batalla? Orla Guerin, de la BBC, visitó Roj, un campo donde están las esposas e hijos de presuntos combatientes del EI, cerca de las fronteras con Turquía e Irak.
Leer más sobre esta historia.