Embalse de La Viñuela.
Crédito: CarGe/Shutterstock
El embalse de La Viñuela ha cerrado el año hidrológico con poco menos de 71 hectómetros cúbicos de agua almacenada, lo que representa un 43 por ciento de su capacidad total.
Sobre el papel, supone un avance significativo respecto a la desesperada situación del año pasado, cuando los niveles habían descendido a menos de 23 hectómetros. En aquel entonces, el embalse se mantenía a duras penas. Ahora, gracias a las intensas lluvias otoñales e invernales, que aportaron casi el doble de precipitación que el año anterior (593 litros por metro cuadrado frente a 322), el panorama es notablemente más alentador.
Sin embargo, sería prematuro cantar victoria. El calor estival consumió cerca de 12 hectómetros de reservas, situando al sistema en un estado de “prealerta”. Se trata de un escalón por debajo de la más restrictiva alerta por sequía, pero las autoridades advierten de que, debido a la falta de precipitaciones, no haría falta mucho para regresar a restricciones más severas.
Lo Más Leído en Euro Weekly News
La Confederación Hidrográfica ha estado gestionando los recursos para abastecer tanto a los hogares como a los agricultores. A principios de año, las asignaciones se flexibilizaron ligeramente: el consumo urbano pasó de 200 a 225 litros por persona y día, y los volúmenes de riego se incrementaron considerablemente para ayudar al sector agrícola a superar la temporada.
Aún así, la estrategia depende en gran medida de recursos subterráneos, como los pozos del Chíllar, que continúan vertiendo un caudal constante de 60 litros por segundo al sistema. Por ahora, La Viñuela se mantiene. Pero a menos que el otoño vuelva a ser generoso en precipitaciones, la Axarquía podría encontrarse de nuevo bajo los efectos de la sequía.
Lea aquí más noticias de la Axarquía.