El líder opositor de Camerún, Issa Tchiroma Bakary, quien se ha declarado ganador de las elecciones del 12 de octubre, ha dicho a la BBC que no aceptará un fraude electoral. Los resultados oficiales se darán a conocer el lunes.
Él afirma que su equipo ha compilado el panorama general basándose en los resultados de cada colegio electoral, por lo que no hay duda alguna.
Tchiroma Bakary, de 76 años, es un ex ministro que rompió relaciones con el presidente Paul Biya, de 92, quien busca otro mandato después de 43 años en el poder.
El partido gobernante ha rechazado las declaraciones de victoria de Tchiroma Bakary y varios funcionarios lo han descrito como ilegal, porque solo el Consejo Constitucional puede anunciar los resultados oficiales.
Tchiroma Bakary dijo que ha instado a sus seguidores a defender sus votos, añadiendo: “Nunca aceptaremos que nuestros votos sean robados por nadie”.
Dijo que no le preocupa ser arrestado o encarcelado, “pero yo sé que ya he ganado las elecciónes presidenciales”.
“No hay duda, ni sombra de duda alguna. Mi victoria es innegable”, le dijo a la BBC en una entrevista.
Afirmó que el partido gobernante CPDM tiene “la espalda contra la pared” y no puede aceptar la realidad del voto, y los desafió a demostrar si lo que él dice sobre las elecciones es incorrecto.
Defendió su decisión de autoproclamarse ganador, insistiendo en que la ley “no nos impide hacerlo”.
Cuando se le preguntó si aceptaría la derrota si se declara ganador a otra persona, dijo que estaría de acuerdo “siempre que el Consejo Constitucional anuncie los resultados que salgan de las urnas, y no de un fraude”.
Las tensiones por el retraso en el anuncio de los resultados han ido en aumento, generando temores de violencia postelectoral en un país ya afectado por un conflicto separatista en las regiones anglófonas y la insurgencia de Boko Haram en el Extremo Norte.
La muy respetada e influyente Iglesia Católica en Camerún pidió calma esta semana tras los temores de que pueda estallar la violencia una vez que se declaren los resultados oficiales.
Los obispos católicos dijeron que esperaban que el resultado oficial reflejara la voluntad de los electores y que “nada sea cambiado por ninguna autoridad involucrada en este proceso”.