Inspectors de salud y seguridad laboral del Govern balear se desplasaron al aeropuerto de Palma el miércoles tras las quejas del sindicato CCOO acerca de las gélidas condiciones de trabajo.
Según los informes, el personal de los mostradores de facturación llevaba abrigos y bufandas, ya que la temperatura no superaba los 15 °C. El martes se supo que la situación se prolongaba desde hacía más de una semana; una empleada comentó que ni siquiera estaba segura de si la calefacción funcionaba correctamente. Al parecer, se producen corrientes de aire como consecuencia de las obras de remodelación en la terminal.
Los inspectores realizaron mediciones de temperatura en diversas zonas. El ministerio de empleo afirma que los registros obtenidos se hallaban “dentro de los parámetros aceptables establecidos por la normativa vigente”. Añade que los tabiques de cartón yeso instalados durante los trabajos “no comprometen las condiciones térmicas de los puestos de trabajo”. Los inspectores mantendrán la supervisión de la situación.
Esta es la última queja relacionada con la reforma del aeropuerto. Hace un par de meses, algunos trabajadores utilizaban mascarillas debido al polvo. También se alega que se han producido nuevos incidentes por inundaciones en la zona subterránea de manejo de equipajes. Ya hubo noticias al respecto el verano pasado, cuando una parte de un techo de cristal se desprendió en la zona de llegadas, provocado por el movimiento de escombros. La autoridad aeroportuaria AENA atribuyó lo sucedido a una subcontrata.