Texto reescrito en español nivel C2 con algunos errores comunes (máx. 2):
Ya han pasado casi dos semanas desde que salieron a la luz las imágenes de lo que se ha denominado como una “granja del horror”, una explotación avícola en Llucmajor.
Un informante anónimo tomó fotos y grabó vídeos de las condiciones dentro de la granja, operada por Avícola Son Perot, la misma empresa que quiso abrir una macrogranja en Sineu pero que ya no puede debido a las nuevas normativas aprobadas a toda prisa por el Govern balear tras el escándalo público.
Dos grupos animalistas denunciaron la granja ante la Fiscalía de Medio Ambiente, alegando que había ratas y cadáveres de pollos en descomposición pese a contar con un sello de bienestar animal. Un timelapse de cinco días parecía mostrar que las gallinas camperas no salían al exterior en ese periodo, cuando la ley exige que estén fuera todo el día.
El tema llegó al Parlamento balear. El conseller de Agricultura, Joan Simonet, afirmó no haber visto jamás imágenes así. Su departamento y la Guardia Civil han inspeccionado la granja. Simonet defendió la actuación “rápida y eficaz” de su conselleria y criticó al anterior gobierno por permitir que hubiese entre 100.000 y 120.000 gallinas durante cuatro años. El permiso inicial era para 130.000, pero con la nueva normativa se redujo a 40.000.
Una plataforma vecinal ha reprochado la pasividad de las autoridades y la insensibilidad tanto de la alcaldesa de Llucmajor, Xisca Lascolas, como del conseller. Según ellos, 7.000 residentes cerca de la granja han soportado “olores nauseabundos y plagas de moscas” durante siete años.
El ministerio ha descartado riesgos para la salud pública. Se detectó un tipo de salmonela, pero “solo afecta a animales”. Tras los análisis, no se aplicarán restricciones ni se retirarán huevos de los comercios, como exigían algunos, al considerarse seguros para el consumo humano.
El director general de Agricultura, Fernando Fernández, declaró: “La ciudadanía puede estar tranquila, los huevos de estas granjas no suponen ningún problema”. Sobre las informaciones de una posible salmonela en uno de los naves (la número siete), Avícola Son Perot presentó análisis de un laboratorio externo que “no halló rastros” de la bacteria. Los huevos no se comercializaron durante las pruebas. La empresa insiste en cumplir altos estándar de bioseguridad y trazabilidad. Ya había presentado documentación para reducir el número de animales.
El informante anónimo ha hablado, tachando las medidas de “insuficientes, por no decir ridículas”. Exige el cierre definitivo de la granja.