Los conservacionistas han prometido emprender acciones legales después de que La Rioja se convirtiera en la primera región de España en permitir a los cazadores de trofeos conservar las cabezas de lobo como souvenir.
A partir de este mes, los cazadores que abatan un lobo podrán quedarse con su cabeza o piel como trofeo, siempre que desembolsen 1.298,67 euros por un permiso.
Esta medida ha suscitado la indignación de grupos conservacionistas, incluido el WWF, que advierte que podría abrir “la puerta a la matanza indiscriminada de lobos”.
El WWF y otras organizaciones han jurado iniciar procedimientos judiciales en un intento por bloquear este vacío legal, calificando la medida de “política e incomprensible”, en palabras de Luis Suárez, coordinador de conservación del WWF en España.
Añadió que no existe “ninguna justificación científica para matar a los pocos lobos que habitan en La Rioja”.
La Rioja, la segunda comunidad autónoma más pequeña de España, alberga una población mínima de lobos: se cree que solo existe una manada residente, junto con otras cuatro cuyos territorios se solapan con los de la vecina Castilla y León.
La caza del lobo fue prohibida en 2021, después de que el gobierno español extendiera el estatus de protección especial al lobo ibérico en todo el país.
Sin embargo, el Parlamento español votó a favor de revocar la prohibición de la caza en el norte del país a principios de este año. Esto ocurrió después de que una coalición de partidos, incluyendo el Partido Popular (PP), Vox, el PNV y Junts per Catalunya, respaldaran una enmienda a la ley de desperdicio alimentario.
Según los términos de dicha enmienda, matar lobos está “justificado” si se percibe que la especie representa una amenaza para el “sistema productivo” de España.
La medida contó con el apoyo de los ganaderos, quienes argumentaron que el aumento en el número de lobos era responsable de miles de ataques al ganado.
No obstante, el partido animalista PACMA tachó la reversión de “el mayor retroceso en la conservación de la fauna en años”.
En la actualidad, se están llevando a cabo una serie de capturas controladas en el norte de España con el objetivo de reducir la población.
Asturias ha autorizado la muerte de hasta 53 lobos, lo que equivale al 15% de su población residente, mientras que Cantabria ha establecido un objetivo de 41 ejemplares, representando el 20% de su población.