Ícono Urbano Pende Peligrosamente en Denia

Lo que comenzó como un día rutinario en el centro histórico de Dénia se convirtió rápidamente en un momento de alarma cuando una de las voces más icónicas del municipio enmudeció el viernes 27 de febrero. En lo alto de la Plaza de la Constitución, la mayor campana del campanario de la Iglesia de la Asunción, la María de la Victoria de 1.425 kilogramos, fue hallada colgando en una posición peligrosamente desplazada. Suspendida en un ángulo inquietante y parcialmente invertida, la enorme estructura de bronce representaba un potencial riesgo para las calles subyacentes.

Representaba un potencial riesgo de seguridad

Las autoridades actuaron con celeridad. Se acordonó la plaza y, como medida de precaución, se reubicó el acto de la proclamación de las Fallas. Aunque no hubo que lamentar daños personales, el descubrimiento motivó una urgente evaluación estructural de todo el sistema de campanas. Lo que los ingenieros hallaron no fue un fallo aislado, sino el desgaste acumulado de décadas.

Las cinco campanas que actualmente alberga la torre se remontan a 1942. Fueron fundidas tras la Guerra Civil Española para sustituir a las anteriores, que se perdieron. Cada una lleva el nombre de Dénia, una marca identitaria intencionada empleada históricamente para disuadir su remoción o destrucción. Durante más de ochenta años, han marcado el paso del tiempo, llamando a los residentes al culto, la celebración y el recuerdo, con sus tonos entretejidos en el ritmo cotidiano de la localidad.

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No obstante, aunque las campanas en sí mantienen su integridad estructural, la armazón de hierro y los sistemas mecánicos instalados durante las renovaciones de los años ochenta han deteriorado notablemente. El óxido, la fatiga del metal y los herrajes anticuados han comprometido la estabilidad, lo que culminó en el alarmante desplazamiento de la semana pasada.

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Técnicos especializados retirarán y restaurarán las cinco campanas

Se ha encomendado ya a técnicos especializados la ejecución de una delicada operación: la minuciosa retirada de las cinco campanas mediante grúas y equipos de precisión. Una vez bajadas a nivel del suelo, serán sometidas a trabajos de restauración que incluirán el refuerzo estructural, la sustitución de componentes corroídos y la modernización de los mecanismos de sujeción. El objetivo no es una mera reparación, sino una preservación que garantize que estos instrumentos históricos puedan seguir repicando con seguridad para las futuras generaciones.

Para los residentes, este silencio temporal resultará extraño. Sin embargo, el rescate de estos gigantes de bronce supone algo más que una medida de seguridad; es un acto de custodia patrimonial. Al traer las campanas a tierra, Dénia está salvaguardando una parte de su patrimonio sonoro, asegurando que, cuando vuelvan a elevarse, su tañido será tan firme y constante como siempre.

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