El truco, como le explica Zara Dunne a su nueva subalterna mientras le enseña la sala de operaciones de la gestora de pensiones donde ambas trabajan, es no pensar en que cada día que pasa es otro día perdido. Y saber dónde están las galletas buenas. Es un consejo excelente para cualquier veinteañero en su primer trabajo, pero más para una como Myrtle, que imagino ya ha sufrido las burlas de sus compañeros por ese nombre tan raro que le pusieron sus padres.
Pronto, sin embargo, todas van a necesitar un consuelo mucho mayor que el de una simple galleta, cuando un comando de villanos armados toma la oficina. A partir de ahí, la nueva serie de seis episodios *Steal* arranca a toda velocidad y no suelta el ritmo ni un momento. Los malos, que llevan sofisticadas prótesis para engañar al reconocimiento facial de la policía, encierran a Zara (Sophie Turner), Myrtle (Eloise Thomas), al colega Luke (Archie Madekwe) y a los demás en una sala, mientras que el comité directivo está en otra. Tras un par de palizas para dejar claras sus intenciones, obligan a Luke y a Zara a ejecutar operaciones por 4 mil millones de libras. En un momento, Luke flaquea y Zara debe intervenir para salvar la situación. Cuando los ladrones huyen, a ella la aclaman como una heroína.
Pero nada es lo que parece. El primer giro llega al final del trepidante primer episodio. Alerta de spoiler: Zara está metida en el asunto.
¿O no? Con la investigación policial, liderada por el astuto pero reservado DCI Rhys Kovac (Jacob Fortune-Lloyd), la historia se expande en un vertiginoso viaje de mentiras y alianzas cambiantes. Es el guion debut de Sotiris Nikias, y se nota su experiencia en novela negra.
Mientras Luke se desmorona, Zara es de pasta más dura. Sus instintos de supervivencia, forjados con su madre alcohólica, la llevan a contraatacar. Turner la hace creíble, como un animal acorralado, y hace que quieras que triunfe.
Entre tanta acción, *Steal* también reflexiona. La serie sugiere que la avaricia es la raíz de todos los males, retratando las finanzas como un casino donde unos pocos apuestan con el dinero de otros y ganan sumas desorbitadas. El resentimiento, dice la serie, es inevitable. Zara quizás pueda arreglárselas, pero el resto, a merced de un sistema opaco, deberíamos empezar a organizarnos.
*Steal* ya está disponible en Prime Video.