Se han formulado quejas ante el servicio de Costas del Govern balear y ante el Ajuntament de Pollença concernientes al uso de la playa por parte del Hotel Formentor – en concreto, a la disposición de hamacas destinadas de forma exclusiva a sus huéspedes.
Una denuncia presentada el lunes ante Costas se sustentaba en la imagen aquí mostrada, donde toallas ocupan prácticamente la totalidad del espacio entre las hamacas gestionadas por el hotel y la orilla. En la web del Four Seasons Resort Mallorca at Formentor, como ahora se denomina el establecimiento, se publicita: “Disfrute de momentos reconfortantes de relax en nuestra exclusiva playa privada del resort”. Booking.com es una de las agencias en línea que aluden a una playa privada.
El viernes de la semana pasada, el ayuntamiento recibió un reclamo de un turista que visita Puerto Pollensa desde hace diecisiete años y que frecuenta assiduamente la playa de Formentor. Este señalaba que el precio del alquiler de hamacas había sufrido un incremento del 100% y que tanto estas como las camas balinesas eran de uso exclusivo para clientes alojados. Incluso permaneciendo vacías, se denegaba su utilización a cualquier otro bañista.
Las únicas hamacas no exclusivas se encuentran en “la peor ubicación”, junto al muro del restaurante playero. Estas, por tanto, justifican un “uso externo” (por parte del público en general), concluyendo la queja que “resulta evidente que el hotel utiliza la concesión para impedir el disfrute a quienes no se hospedan en él”.
El uso privativo constituye una infracción de la Ley de Costas, la cual establece además la obligación de dejar “permanentemente” una franja de al menos seis metros entre la ribera en pleamar y cualquier instalación de temporada, incluyendo hamacas y sombrillas, con fines comerciales. La normativa española es clara al establecer que los bienes de dominio público marítimo-terrestre, como las playas, son de “utilidad pública”.
El hotel ha estado lejos de estar ajeno a la polémica desde su adquisición a finales de 2020. Entre las multas impuestas destaca una de 1,15 millones de euros por reedificar el complejo sin licencia municipal de obras. El Ajuntament de Pollença había impuesto inicialmente una sanción de 5,1 millones, la cual fue reducida la semana pasada.