El hombre no reveló a los médicos qué se había introducido en su interior. Crédito de la foto: Spech/Shutterstock
Los servicios de emergencia se vieron inmersos en una operación extraordinaria la noche del 1 de febrero, cuando un hombre de 24 años llegó al Hospital Rangueil (Toulouse, Francia) con un dolor rectal intenso. Para sorpresa de los facultativos, descubrieron que albergaba en su interior un artefacto vivo de la Primera Guerra Mundial.
El paciente fue admitido en Urgencias alrededor de la medianoche, quejándose de una molestia aguda que sugería la presencia de un cuerpo extraño. Según los informes, comunicó al personal médico que se había insertado un objeto por vía rectal, sin especificar inicialmente de qué se trataba.
Una cirugía de urgencia revela un hallazgo asombroso
Los médicos se prepararon para realizar una intervención quirúrgica urgente con el fin de extraer el objeto causante del dolor. Durante la operación, el equipo quedó estupefacto al encontrar un obús sin explotar, de aproximadamente 20 centímetros de largo y 4 de diámetro, alojado en el recto del paciente.
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El proyectil fue rápidamente identificado como perteneciente a la Primera Guerra Mundial, probablemente fabricado en 1918 para el Ejército Imperial Alemán. El descubrimiento conmocionó al personal sanitario, que fue inmediatamente consciente del riesgo potencial de introducir un artefacto activo en un entorno hospitalario.
Evacuación del hospital y intervención de los desactivadores
Al constatar que el objeto seguía “vivo” y podía suponer un riesgo de explosión, las autoridades hospitalarias iniciaron la evacuación total de, al menos, una parte del servicio de Urgencias de Rangueil. Como medida de precaución, se desalojó a pacientes y empleados de los alrededores y se estableció un perímetro de seguridad.
Se alertó a la policía y se requirió la presencia de expertos en desactivación de explosivos, junto con los bomberos locales, para gestionar la situación. Los especialistas evaluaron el artefacto y procedieron con sumo cuidado a neutralizar cualquier amenaza antes de permitir que se reanudara la actividad médica.
Los servicios de extinción de incendios también se movilizaron al hospital para brindar apoyo y garantizar la seguridad durante las labores de los especialistas. Aunque se siguieron estrictos protocolos, no se registraron detonaciones, heridos ni daños estructurales durante el incidente.
Contexto histórico del artefacto
El obús, considerado ahora una munición histórica, fue probablemente fabricado en los últimos meses de la Gran Guerra. Este tipo de munición se desplegó masivamente en el Frente Occidental y aún aparece con frecuencia en campos, obras y tierras de cultivo europeas durante lo que se conoce localmente como la “Cosecha de Hierro”.
El término se refiere al hallazgo y retirada anual de munición sin explotar tras las labores de irrigación y arado, particularmente en Francia y Bélgica, donde los intensos combates de 1914-1918 dejaron un vasto legado de material bélico. Aunque muchos de estos artefactos están inactivos, aún pueden entrañar graves peligros si se manipulan sin los debidos conocimientos.
Estado del paciente e investigación en curso
Tras la evacuación y la operación de desactivación, los cirujanos completaron con éxito la extracción del obús y el paciente se encuentra en fase de recuperación. Las autoridades no han hecho público el pronóstico médico completo, pero no hubo informes inmediatos de heridas mortales causadas por el propio cuerpo extraño.
La policía local confirmó que el paciente será interrogado en los próximos días acerca de cómo obtuvo la munición histórica y por qué decidió introducírsela. Ni el hombre ni las fuerzas de seguridad han proporcionado un motivo oficial, aunque algunos medios locales especulan con que el objeto podría estar relacionado con una actividad de carácter personal.
Según los informes, la fiscalía de Toulouse estudia emprender acciones legales por la tenencia y manipulación de munición militar prohibida, clasificada en Francia como “munición de Categoría A”, cuya regulación es sumamente estricta debido al peligro que conlleva.
¿Qué está pasando en Francia?
Este extraordinario suceso no carece por completo de precedentes en el país. En 2022, un hombre de 88 años en Toulon fue tratado por un obús de la Primera Guerra Mundial también alojado en su recto, lo que provocó una evacuación y una respuesta de los desactivadores similares.
Aquél caso, al igual que el actual, puso de relieve el desafío permanente que supone la munición sin explotar de la Gran Guerra, así como las formas insospechadas en que estos artefactos pueden resurgir en la vida contemporánea.
Reflexiones sobre la seguridad ciudadana
Las autoridades han aprovechado el incidente para recordar a la población los peligros de manipular munición histórica, subrayando que incluso los proyectiles centenarios pueden ser impredecibles. Se insta a cualquier persona que descubra este tipo de objetos a contactar con equipos especializados en desactivación, en lugar de intentar recogerlos o conservarlos.
Mientras el hombre “accidentado” continúa su recuperación y se desarrolla el proceso legal, este inusual episodio nos trae a la memoria el perdurable legado de la Primera Guerra Mundial en suelo francés y la necesidad de extremar la vigilancia al tratar con los vestigios de conflictos pasados, incluyendo la decisión sobre dónde no colocarlos.