Hombre convierte donuts en horas de calor doméstico en Polonia

Hoffmann adquirió 133 donuts rebajados, pagando menos que el coste de un peso equivalente de pellets de madera. Crédito de la foto: Adbuster en Youtube.

Un creador de contenido polaco ha acaparado la atención internacional este mes al documentar un experimento poco convencional: calentar su vivienda utilizando donuts de supermercado en oferta en lugar de combustible tradicional. La demostración, concebida como una exploración lúdica de los costes energéticos, subraya cómo los productos alimenticios con alto contenido calórico pueden, técnicamente, servir como fuente de calor potencial al ser quemados en una estufa, si bien los expertos enfatizan importantes limitaciones y cuestiones éticas.

El autor del experimento, Marek Hoffmann, conocido en línea como AdBuster, explica en un vídeo compartido en redes sociales que detectó una peculiar situación de precios durante el Jueves Gordo, una festividad tradicional polaca que se celebra con pasteles llamados pączki. Los supermercados suelen rebajar drásticamente los donuts no vendidos ese día, una práctica que Hoffmann vio como una oportunidad para comprobar si un alimento rico en calorías y grasas podía emplearse como combustible.

El Experimento

Hoffmann compró 133 donuts rebajados en un supermercado Lidl, desembolsando menos dinero que por un peso equivalente de pellets de madera, el combustible típico para calefacción. Según sus cálculos, los pasteles tenían un valor energético estimado de aproximadamente 18,5 megajulios por kilogramo, cifra comparable al contenido energético de algunas briquetas de madera. Colocó los donuts en una pequeña estufa de hierro fundido y los encendió. Según su relato, ardieron de forma constante durante varias horas y generaron un calor considerable.

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Durante la combustión, Hoffmann observó que el contenido en grasa y azúcar contribuía a una llama sostenida y que la producción de calor parecía durar más que con un peso similar de pellets estándar. En su vídeo, mencionó que la temperatura cerca de la estufa alcanzó varios cientos de grados Celsius durante la prueba.

Por Qué Fue Posible

Toda materia que contenga compuestos orgánicos puede, en teoría, liberar energía al ser quemada. La alta proporción de grasas y azúcares en los donuts, que aportan calorías al consumirse, implica también que poseen energía combustible. Dicha energía puede liberarse en forma de calor si el material arde eficazmente. El experimento de Hoffmann pone de relieve que los alimentos con alta densidad calórica pueden generar calor en las condiciones adecuadas.

Contexto: El Jueves Gordo y los Precios

La oferta de donuts que hizo atractivo el experimento económicamente estaba vinculada al Jueves Gordo, día que precede a la Cuaresma en Polonia y en el que se consume tradicionalmente una gran cantidad de donuts y otros manjares. Dado que la demanda se dispara, los supermercados suelen ajustar los precios a la baja para liquidar existencias. Hoffmann aprovechó este descuento temporal, que hizo que los donuts fueran, por un breve período, notablemente más baratos por kilo que los pellets de madera.

No Es Una Solución Práctica

A pesar del evidente carácter llamativo de la prueba, el propio Hoffmann advirtió que el experimento con donuts como combustible no constituye una recomendación seria para calentarse en épocas frías. Reconoció múltiples inconvenientes prácticos que limitan la viabilidad de quemar alimentos como combustible:

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  • Humo y olor: La combustión de alimentos ricos en azúcar y grasa produce subproductos diferentes a los de los pellets o la leña seca, lo que puede generar olores desagradables y problemas de calidad del aire interior.
  • Mantenimiento de chimenea y estufa: Los materiales con alto contenido en azúcar y grasa tienden a crear más creosota y residuos pegajosos en los conductos y chimeneas que los combustibles tradicionales, lo que incrementa las necesidades de mantenimiento y el riesgo de incendio.
  • Ética alimentaria: Utilizar alimentos destinados al consumo humano como combustible plantea serias cuestiones éticas, especialmente en un mundo donde la seguridad alimentaria sigue siendo un problema para muchos. Hoffmann reconoció esto en sus comentarios, señalando que el experimento pretendía ilustrar el contenido energético, no abogar por una práctica cotidiana.

Un Debate Más Amplio Sobre Los Costes Energéticos

Esta demostración se enmarca en un contexto de debate continuo en Europa acerca de los precios de la energía y los costes de calefacción en invierno. En los últimos años, los hogares en Polonia y países vecinos han enfrentado costes de combustible fluctuantes, lo que ha impulsado discusiones sobre fuentes de energía alternativas y medidas de eficiencia. Aunque la quema de materiales no convencionales pueda atraer la atención, los expertos coinciden generalmente en que las soluciones a largo plazo requieren una planificación energética sistemática y alternativas sostenibles.

El experimento de Hoffmann con donuts ha calado en internet debido sobre todo a su creatividad y a la curiosidad que despierta. No obstante, la mayoría de los especialistas en energía desaconsejan adoptar prácticas similares fuera de demostraciones controladas. Los combustibles convencionales, ya sean pellets, gas natural o electricidad, siguen siendo más seguros y predecibles para la calefacción doméstica habitual. En este sentido, la prueba con donuts sirve como un peculiar recordatorio del potencial energético contenido en objetos cotidianos y de cómo las mentes creativas pueden cuestionar supuestos cuando los precios del combustible obligan a pensar de forma innovadora.

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