Stephanie Hegarty
Corresponsal de población global
Fenamad
Tomas Anez Dos Santos estaba trabajando en un pequeño claro de la Amazonía peruana cuando escuchó pasos acercándose en el bosque.
Se dió cuenta de que estaba rodeado y se quedó paralizado.
"Uno estaba de pie, apuntando con una flecha," cuenta. "Y de alguna manera se dió cuenta de que yo estaba allí y yo empecé a correr."
Se había encontrado cara a cara con los Mashco Piro. Por décadas, Tomas – quien vive en el pequeño pueblo de Nueva Oceania – había sido prácticamente un vecino de este pueblo nómada, que evita el contacto con forasteros. Sin embargo, hasta hace muy poco, raramente los había visto.
Los Mashco Piro han elegido estar aislados del mundo por más de un siglo. Cazan con largos arcos y flechas, dependiendo de la selva amazónica para todo lo que necesitan.
"Empezaron a rodearme y a silbar, imitando animales, muchos tipos diferentes de pájaros," recuerda Tomas.
"Yo no paraba de decir: ‘Nomole’ (hermano). Entonces se reunieron, se sintieron más cercanos, así que nos dirigimos hacia el río y corrimos."
Tomas se siente protector hacia los Mashco Piro: "Déjenlos vivir como viven"
Un nuevo informe de la organización de derechos humanos Survival International dice que quedan al menos 196 de lo que ellos llaman "grupos no contactados" en el mundo. Se cree que los Mashco Piro son el más grande. El informe dice que la mitad de estos grupos podrían desaparecer en la próxima década si los gobiernos no hacen más para protegerlos.
Afirma que los mayores riesgos son la tala, la minería o la extracción de petróleo. Los grupos no contactados son extremadamente vulnerables a enfermedades básicas – como tal, el informe dice que el contacto con misioneros evangélicos e influencers de redes sociales buscando clics representa una amenaza.
Recientemente, la gente Mashco Piro ha estado viniendo a Nueva Oceania más y más, según los locales.
El pueblo es una comunidad pesquera de siete u ocho familias, situada en lo alto de las orillas del río Tauhamanu en el corazón de la Amazonía peruana, a 10 horas en barco del asentamiento más cercano.
El área no está reconocida como una reserva protegida para grupos no contactados, y las empresas madereras operan aquí.
Tomas dice que, a veces, el ruido de la maquinaria forestal se puede escuchar día y noche, y la gente Mashco Piro está viendo su bosque perturbado y destruído.
En Nueva Oceania, la gente dice que se siente conflictuada. Temen las flechas de los Mashco Piro pero también tienen un profundo respeto por sus "hermanos" que viven en el bosque y quieren protegerlos.
"Déjenlos vivir como viven, no podemos cambiar su cultura. Por eso mantenemos nuestra distancia," dice Tomas.
Fenamad
Gente Mashco Piro fotografiada en la provincia de Madre de Dios, Perú, junio 2024
La gente en Nueva Oceania está preocupada por el daño al sustento de los Mashco Piro, la amenaza de violencia y la posibilidad de que los madereros expongan a los Mashco Piro a enfermedades contra las cuales no tienen inmunidad.
Mientras estábamos en el pueblo, los Mashco Piro hicieron sentir su presencia otra vez. Letitia Rodriguez Lopez, una madre joven con una hija de dos años, estaba en el bosque recogiendo fruta cuando los escuchó.
"Escuchamos gritos, llantos de gente, muchos de ellos. Como si hubiera un grupo entero gritando," nos contó.
Era la primera vez que ella se encontraba con los Mashco Piro y corrió. Una hora después, su cabeza aún le latía del miedo.
"Porque hay madereros y empresas talando el bosque, ellos están huyendo, quizás por miedo y terminan cerca de nosotros," dijo. "No sabemos cómo podrían reaccionar con nosotros. Eso es lo que me asusta."
En 2022, dos madereros fueron atacados por los Mashco Piro mientras pescaban. Uno fue alcanzado por una flecha en el vientre. Sobrevivió, pero el otro hombre fue encontrado muerto días después con nueve heridas de flecha en su cuerpo.
Google/BBC
Nueva Oceania es un pequeño pueblo pesquero en la selva peruana
El gobierno peruano tiene una política de no contacto con pueblos aislados, haciendo ilegal iniciar interacciones con ellos.
La política se originó en Brasil después de décadas de campañas de grupos de derechos indígenas, quienes vieron que el contacto inicial con pueblos aislados llevaba a que grupos enteros fueran eliminados por enfermedades, pobreza y desnutrición.
En los años 80, cuando el pueblo Nahau en Perú hizo contacto inicial con el mundo exterior, el 50% de su población murió en cuestión de años. En los años 90, el pueblo Muruhanua enfrentó el mismo destino.
"Los pueblos indígenas aislados son muy vulnerables – epidemiológicamente, cualquier contacto podría transmitir enfermedades, y incluso las más simples podrían eliminarlos," dice Issrail Aquisse del grupo peruano de derechos indígenas, Fenamad. "Culturalmente también, cualquier contacto o interferencia puede ser muy dañino para su vida y salud como sociedad."
Para los vecinos de tribus no contactadas, la realidad del no contacto puede ser complicada.
Mientras Tomas nos muestra el claro del bosque donde encontró a los Mashco Piro, se para, silba con sus manos y luego espera en silencio.
"Si responden, nosotros regresamos," dice. Todo lo que podemos oír es el parloteo de insectos y pájaros. "No están aquí."
Tomas siente que el gobierno ha dejado a los residentes de Nueva Oceania manejar una situación tensa por sí mismos.
Él planta comida en su jardín para que los Mashco Piro la tomen. Es una medida de seguridad que él y otros aldeanos han ideado para ayudar a sus vecinos y protegerse a sí mismos.
"Ojalá supiera las palabras para decir, ‘Tomen estos plátanos, es un regalo,’" añade. "’Pueden tomarlos libremente. No me disparen.’"
En el puesto de control
Casi 200 km al sureste, al otro lado de la densa selva, la situación es muy diferente. Allí, junto al río Manu, los Mashco Piro viven en un área que está oficialmente reconocida como una reserva forestal.
El Ministerio de Cultura peruano y Fenamad gestionan el puesto de control "Nomole" aquí, atendido por ocho agentes. Fue establecido en 2013 cuando el conflicto entre los Mashco Piro y las aldeas locales resultó en varias muertes.
Como jefe del puesto de control, el trabajo de Antonio Trigoso Ydalgo es evitar que eso vuelva a suceder.
Los Mashco Piro aparecen regularmente, a veces varias veces por semana. Son un grupo diferente de personas al de cerca de Nueva Oceania, y los agentes no creen que se conozcan entre sí.
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Gente Mashco Piro se acerca al puesto de control Nomole
"Siempre salen en el mismo lugar. Es desde allí donde gritan," dice Antonio, señalando al otro lado del ancho río Manu, hacia una pequeña playa de guijarros. Piden plátano, yuca o caña de azúcar.
"Si no respondemos, se sientan allí todo el día esperando," dice Antonio. Los agentes intentan evitar eso, por si acaso pasan turistas o barcos locales. Así que usualmente cumplen. El puesto de control tiene un pequeño jardín donde cultivan comida. Cuando se acaba, piden suministros a una aldea local.
Si estos no están disponibles, los agentes les piden a los Mashco Piro que regresen en unos días. Hasta ahora ha funcionado, y ha habido poco conflicto recientemente.
Hay alrededor de 40 personas que Antonio ve regularmente – hombres, mujeres y niños de varias familias diferentes.
Se nombran a sí mismos según animales. El jefe se llama Kamotolo (Abeja). Los agentes dicen que es un hombre severo y nunca sonríe.
Otro líder, Tkotko (Buitre) es más bromista, se ríe mucho y se burla de los agentes. Hay una mujer joven llamada Yomako (Dragón) que los agentes dicen que también tiene buen sentido del humor.
Los Mashco Piro no parecen tener mucho interés en el mundo exterior pero sí están interesados en las vidas personales de los agentes que conocen. Preguntan sobre sus familias y dónde viven.
Un collar de dientes de mono presentado como regalo por los Mashco Piro a uno de los agentes en Nomole
Cuando una agente estaba embarazada y se fue de baja por maternidad, trajeron un sonajero hecho con la garganta de un mono aullador para que el bebé jugara.
Están interesados en la ropa de los agentes, especialmente la ropa deportiva roja o verde. "Cuando nos acercamos, nos ponemos ropa vieja, rota y con botones faltantes – para que no se la lleven," dice Antonio.
"Antes, ellos llevaban su propia vestimenta tradicional – faldas muy hermosas hechas con hilos de fibras de insectos que ellos mismos fabricaban. Pero ahora algunos de ellos, cuando pasan barcos turísticos, reciben ropa o botas," dice Eduardo Pancho Pisarlo, un agente en el puesto de control.
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Todavía se sabe poco sobre quiénes son los Mashco Piro
Pero cada vez que el equipo pregunta sobre la vida en el bosque, los Mashco Piro cortan la conversación.
"Una vez, pregunté cómo encienden sus fuegos," dice Antonio. "Me dijeron, ‘Tú tienes madera, tú sabes.’ Insistí, y dijeron, ‘Tú ya tienes todas estas cosas – ¿por qué quieres saber?’"
Si alguien no aparece por bastante tiempo, los agentes preguntan dónde está. Si los Mashco Piro dicen, "No preguntes", ellos interpretan que esa persona ha muerto.
Después de años de contacto, los agentes todavía saben poco sobre cómo viven los Mashco Piro o por qué permanecen en el bosque.
Se cree que pueden ser descendientes de indígenas que huyeron a la jungla profunda a finales del siglo XIX, escapando de la explotación descontrolada y las masacres generalizadas por los llamados "barones del caucho".
Los expertos piensan que los Mashco Piro pueden estar estrechamente relacionados con los Yine, un pueblo indígena del sureste de Perú. Hablan un dialecto arcaico del mismo idioma, que los agentes, quienes también son Yine, han podido aprender.
Pero los Yine han sido durante mucho tiempo navegantes de ríos, agricultores y pescadores, mientras que los Mashco Piro parecen haber olvidado cómo hacer estas cosas. Puede que se hayan vuelto nómadas y cazadores-recolectores para mantenerse a salvo.
"Lo que entiendo ahora es que se quedan en un área por un tiempo, establecen un campamento, y se reúne toda la familia," dice Antonio. "Una vez que han cazado todo alrededor de ese lugar, se mudan a otro sitio."
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Los Mashco Piro cazan en la selva amazónica usando lanzas y flechas
Issrail Aquisse de Fenamad dice que más de 100 personas han venido al puesto de control en varios momentos.
"Piden bananas y yuca para diversificar su dieta, pero algunas familias desaparecen por meses o años después de eso," dice.
"Solo dicen: ‘Me voy por unas lunas, luego volveré.’ Y se despiden."
Los Mashco Piro en esta área están bien protegidos pero el gobierno está construyendo una carretera que la conectará con un área donde la minería ilegal está muy extendida.
Pero para los agentes está claro que los Mashco Piro no quieren unirse al mundo exterior.
"Por mi experiencia aquí en el puesto, ellos no quieren ‘civilizarse’," dice Antonio.
Antonio dice que él ve regularmente a unas 40 personas en el puesto de control "Nomole"
"Quizás los niños sí, a medida que crecen y nos ven usando ropa, quizás en 10 o 20 años. Pero los adultos no. Ellos ni siquiera nos quieren aquí," dice.
En 2016, se aprobó un proyecto de ley del gobierno para extender la reserva de los Mashco Piro a un área que incluiría Nueva Oceania. Sin embargo, esto nunca se ha convertido en ley.
"Necesitamos que sean libres como nosotros," dice Tomas. "Sabemos que vivieron muy pacíficamente por años, y ahora sus bosques están siendo acabados – destruídos."