Esta semana, Donald Trump repitió su deseo de apoderarse de Groenlandia y hacerla parte de los Estados Unidos, posiblemente usando la fuerza militar.
La editora de la BBC para Europa, Katya Adler, visitó la capital de la isla ártica, Nuuk, para preguntar a los locales que pensaban sobre las renovadas amenazas del presidente estadounidense.
Una groenlandesa dijo que ella creía que Trump estaba “loco”, mientras otro residente comentó que ellos “solo quieren que los dejen en paz”.
Esto ocurre en un contexto donde las superpotencias globales compiten por el Ártico por sus capacidades de defensa estratégica y por tierras raras y otros minerales, que ahora son accesibles debido al deshielo.