Fuertes vientos que superaron los cien kilómetros por hora azotaron el jueves la región noreste de España, Cataluña, dejando al menos veinticinco heridos —uno de ellos de gravedad— y obligando al cierre de centros educativos y a restricciones en los vuelos.
Ráfagas de hasta 105 kilómetros por hora se registraron en el puerto de Barcelona, derribando árboles y muros y generando decenas de llamadas a emergencias, según informó la agencia de protección civil de la región.
Cinco personas resultaron hospitalizadas, incluida una que sufrió heridas graves, indicó la agencia. Otras veinte requirieron asistencia médica.
En el aeropuerto de El Prat de Barcelona —el segundo con más tráfico de España— se cancelaron cincuenta y tres vuelos y se desviaron ocho, según la operadora Aena.
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También se vieron afectadas algunas carreteras y líneas ferroviarias.
Las autoridades de esta región de unos ocho millones de habitantes suspendieron las clases y las citas médicas no urgentes, instando a la población a limitar los desplazamientos hasta la tarde del jueves.
La borrasca, bautizada como Nils, también afectó a zonas de Portugal y Francia. La agencia estatal de meteorología española emitió una alerta roja por viento y fuerte oleaje en la costa del País Vasco.
En Portugal, las inundaciones provocaron el colapso parcial de un viaducto en la autopista entre Lisboa y Oporto. En Francia, un conductor de camión falleció mientras varias regiones del suroeste estaban bajo aviso meteorológico rojo.