Francia y Alemania lideran la respuesta pesimista de la UE al acuerdo comercial de EE. UU.

Emily Atkinson & Laura Gozzi

BBC News

Los líderes de las dos economías más grandes de Europa han liderado un coro de reacciones pesimistas al acuerdo comercial alcanzado entre la jefa de la UE, Ursula von der Leyen, y el presidente de EEUU, Donald Trump.

El canciller alemán Friedrich Merz dijo que el acuerdo “dañará substancialmente” las finanzas de su nación, mientras que el primer ministro francés Francois Bayrou dijo que era equivalente a “sumisión”.

La reacción ha sido negativa en todo el bloque, aunque varias capitales reconocieron que firmar un acuerdo desigual valía la pena para evitar una guerra comercial total.

Esto verá un arancel del 15% sobre la mayoría de las exportaciones de la UE a EEUU – la mitad de la tarifa amenazada por Trump – a cambio de que Europa compre más energía americana y reduzca impuestos en algunas importaciones.

Tras conversaciones privadas en el campo de golf Turnberry de Trump en Escocia, von der Leyen describió el acuerdo como un “gran acuerdo”, mientras que Trump dijo que traería a EEUU y a la UE “más cerca juntos”.

El acuerdo requerirá la aprobación de los 27 miembros de la UE, cada uno de los cuales tiene intereses y niveles de dependencia diferenten del exportación de bienes a EEUU.

Si bien ningún estado miembro indicó que tenía la intención de bloquearlo, hubo poca celebración entre los líderes europeos.

Merz advirtió que las economías de EEUU y europea se verían negativamente impactadas, pero también dijo que el equipo negociador de Bruselas “no podría esperar lograr más” contra un presidente estadounidense decidido a reequilibrar las relaciones con los principales socios comerciales.

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Bayrou fue más contundente, escribiendo en X: “Es un día oscuro cuando una alianza de pueblos libres, reunidos para afirmar sus valores comunes y defender sus intereses comunes, se resigna a la sumisión”.

El primer ministro húngaro Viktor Orban, un aliado cercano de Trump, dijo que el presidente de EEUU “se comió a von der Leyen en el desayuno”.

El primer ministro español Pedro Sanchez dijo que lo apoyaría “sin ningún entusiasmo”.

Hubo cierto alivio en Europa de que se había logrado un acuerdo.

El primer ministro de Finlandia dijo que proporcionaría “la predecibilidad que se necesita”, mientras que el ministro de Comercio irlandés Simon Harris dijo que traía la certidumbre “esencial para empleos, crecimiento e inversión”.

Defendiendo sus términos en una conferencia de prensa el lunes, el comisionado de comercio de la UE, Maros Sefcovic, dijo que era el “mejor acuerdo que podíamos conseguir en circunstancias muy difíciles”.

También señaló las implicaciones de seguridad de mantener relaciones comerciales cordiales con EEUU en el contexto de la guerra en Ucrania.

Asegurando que Europa y EEUU estaban “alineados en los temas geopolíticos de hoy”, dijo, venía con “un precio adicional”.

En las semanas previas a las últimas conversaciones entre la UE y EEUU, había un creciente apetito entre algunos líderes europeos para aumentar la presión sobre Trump utilizando medidas anti-coersivas, que habrían bloqueado el acceso de las empresas estadounidenses a los mercados europeos.

Pero con aranceles del 30% a la vista, la UE llegó a un acuerdo en nombre de sus miembros – uno que seguirá infligiendo un golpe económico, pero uno menos severo de lo que se había temido cuando Trump amenazó originalmente con impuestos a las importaciones.

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Von der Leyen había buscado presentarlo como un éxito el domingo – pero para el lunes, incluso el líder de su Partido Popular Europeo, Manfred Weber, lo describió como “control de daños”.

Si bien se ha acordado el esbozo general del acuerdo, sus detalles se finalizarán después de conversaciones técnicas.

La reacción inicial de las empresas a través del Atlántico fue igualmente corta de entusiasmo. El Consejo Nacional de Comercio Exterior, con sede en Washington DC, dijo que cualquier acuerdo que evitara una guerra comercial era un “progreso bienvenido”.

S sin embargo, advirtió que cualquier “ganancia a corto plazo” de un arancel del 15% podría eventualmente dejar a EEUU “aislado de un gran aliado y erosionar la confianza a largo plazo”.

El régimen anterior sin aranceles, dijo, había permitido que industrias como la aeroespacial y farmacéutica prosperaran “en ambos lados”.

El marco del acuerdo inicial “deja en pie una serie de políticas de la UE preocupantes”, dijo, incluyendo lo que llamó una “agenda digital discriminatoria” y “políticas de reembolso farmacéutico injustas”.