A primera vista, **Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles**, lanzado originalmente en 1997 y ahora disponible en una nueva versión remasterizada, parece no distinguirse de otras historias de fantasía genéricas. Presenta un héroe, Ramza, un noble idealista con una melena rubia que busca aventuras en el reino medieval de Ivalice. Pero rápidamente, y con elegancia narrativa, la situación se complica: revolucionarios campesinos se enfrentan a monarquías doradas; intrigas maquiavélicas sumen al reino en el caos. Ramza debe navegar este enredado sistema político mientras vive su propio despertar ideológico.
Hay buenos argumentos para decir que **Final Fantasy Tactics** cuenta una historia mejor que el icónico **Final Fantasy VII**. Y, dado que el enfoque político en nuestro mundo real se desplaza de la amenaza climática a el alarmante ascenso del fascismo, se podría decir que Tactics es ahora incluso más actual.
En esta versión remasterizada, la trama sigue brillando. El diálogo shakespeariano ahora está totalmente doblado, con actuaciones deliciosamente exageradas: casi puedes sentir la saliva en tu rostro cuando uno de los pérfidos realistas lanza una diatriba incandescente contra el pueblo llano.
Dentro de este magnífico tapiz político, encuentras el verdadero corazón del juego: un combate por turnos de una maleabilidad excepcional. Cada miembro de tu grupo tiene su “empleo” (una clase de personaje), que se puede cambiar y mezclar con pocas limitaciones. Este nivel de personalización, unido a los exquisitos escenarios donde ocurren las escaramuzas, resulta en una versión sinfónica del ajedrez.
Estas batallas no solo son divertidisimas; también son poéticas. “Me han repartido una mano de cartas. Yo simplemente juego”, dice un enemigo durante un enfrentamiento dramático junto a una cascada. La frase refleja la tragedia que surge gradualmente en estos encuentros: la sensación de que cada personaje ha sido arrastrado a una vorágine de eventos más grandes que ellos. Héroes, villanos y todos los demás son solo peones en el campo de batalla, corriendo hacia su cita predestinada.
**The Ivalice Chronicles** no busca flexibilidad narrativa; su trama no se adapta a los caprichos del jugador como otros RPG. Su estructura, narrada como un relato histórico en un futuro lejano, lo deja muy claro. Así, el juego trata menos de fantasía y más de la historia misma. Aquí, los eventos simplemente generan más eventos; el trauma engendra trauma. Es una batalla tras otra para Ramza y sus camaradas.
Esto puede sonar sombrío, y, en verdad, frecuentemente lo es. Pero no se puede pasar por alto los principios morales que impregnan la conmovedora historia de Yasumi Matsuno sobre desigualdad, división y élites obstinadas. Matsuno, quien estudió política exterior antes de ser reportero económico, ha descrito el juego como una obra de “lucha de clases”. Ahora, en tiempos de protestas como *No Kings* en EE.UU., la erosión de derechos políticos en el Reino Unido y el enriquecimiento continuo de los más ricos, el juego resuena aún más.
Ramza ofrece un modelo de resistencia y un comentario sobre la lucha en tiempos turbulentos. Es un personaje con principios, intransigente y que siempre busca hacer el bien. Su recompensa es ser declarado hereje por las instituciones más poderosas de su época.
**Final Fantasy Tactics: The Ivalice Chronicles** ya está disponible.