Una fuga de agua en el museo del Louvre de París ha dañado cientos de obras, solo semanas después de que ladrones robaran joyas invaluables de la corona francesa a plena luz del día.
El subadministrador del museo, Francis Steinbock, dijo que entre 300 y 400 obras, en su mayoría libros, fueron afectadas por la fuga, y que el conteo seguía en curso.
Steinbock dijo a los medios franceses que el daño ocurrió en el departamento egipcio y que los volúmenes son “los que consultan los egiptólogos”, pero que “ningún libro precioso” fue afectado.
El problema que causó la fuga, descubierta a fines de noviembre, era conocido desde hace años, y las reparaciones estan programadas para el próximo año, añadió Steinbock.
Los volúmenes serán secados, enviados a un encuadernador y restaurados antes de volver a las estanterías.
Steinbock describió los libros como “revistas de egiptología” y “documentación científica” de finales del siglo XIX y principios del XX.
“Ningún objeto patrimonial ha sido afectado por este daño,” declaró Steinbock a la agencia de noticias Agence France-Presse.
Añadió: “En esta etapa, no tenemos pérdidas irreparables y definitivas en estas colecciones.”
La fuga es el tercer problema grave que enfrenta el museo —el más visitado del mundo— en los últimos meses.
En noviembre, unas debilidades estructurales provocaron el cierre parcial de una galería con vasijas griegas y oficinas, y el 19 de octubre, cuatro ladrones se llevaron joyas valoradas en 88 millones de euros, exponiendo graves fallos de seguridad.
Las joyas aún no han sido recuperadas, y el museo ha trasladado desde entonces algunas de sus joyas más valiosas al Banco de Francia.
Un informe publicado en octubre por la Corte de Cuentas de Francia criticó el gasto excesivo del museo en obras de arte, lo que dijo que era “en detrimento del mantenimiento y la renovación de los edificios.”