Faro en la Tormenta: La Prueba del V16 « Euro Weekly News

Los beacons de emergencia V16 han sido objeto de escrutinio durante las nevadas y el frío extremo.
Crédito: Jose Rosa Vazquez, Shutterstock

La borrasca Kristin no solo trajo nieve, lluvia y caos circulatorio a España esta semana. También puso al descubierto otro punto débil en los nuevos beacons de emergencia V16, obligatorios desde el 1 de enero.

Mientras los accidentes se multiplicaban en carreteras nevadas –muchos en zonas donde ni siquiera se esperaba nieve–, los conductores comenzaron a reportar un mismo problema una y otra vez: los dispositivos no cumplían su función.

Difíciles de ver, fáciles de cubrir y peores con mal tiempo

El beacon V16 debe sustituir a los triángulos de emergencia, ofreciendo una luz ámbar intermitente visible hasta un kilómetro de distancia. En teoría, suena sencillo. En la práctica, la nieve ha demostrado lo contrario.

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Los conductores señalan que la visibilidad se reduce drásticamente con mal tiempo. En curvas, con niebla, durante nevadas o incluso a plena luz del día, la luz puede ser difícil de distinguir. Cuando la nevada es intensa, el dispositivo puede acabar parcial o totalmente cubierto, volviéndose inútil en cuestión de minutos.

Este no es un escenario aislado. Muchas averías ocurren en zonas montañosas, donde el tráfico es escaso, las condiciones son más severas y los conductores ya están más expuestos.

Las bajas temperaturas afectan a las baterías donde más duele

Otro problema evidenciado por la borrasca es la autonomía de la batería. La normativa exige que los beacons V16 funcionen ininterrumpidamente al menos 30 minutos y tengan una vida útil mínima de 18 meses. Pero el frío cuenta otra historia.

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Las baterías y las temperaturas bajo cero no se llevan bien. Conforme el termómetro desciende hacia cero o por debajo, el rendimiento de la batería cae en picado. Las reacciones químicas se ralentizan, la resistencia interna aumenta y, con frío extremo, es más probable que fallen.

¿El resultado? Incluso con baterías completamente cargadas, algunos beacons pueden durar apenas 15 minutos en condiciones invernales –mucho menos de lo necesario cuando un conductor queda inmovilizado en una carretera helada a la espera de ayuda.

Los fabricantes especifican que los dispositivos están diseñados para funcionar entre –10°C y 50°C, pero temperaturas inferiores a –10°C no son raras en algunas zonas de España, particularmente en regiones montañosas.

Un dispositivo rodeado de polémica desde el primer día

Estas nuevas preocupaciones se suman a una lista de críticas que ha perseguido al sistema V16 desde su inicio. La DGT ha cambiado de postura varias veces, sugiriendo primero multas inmediatas y luego concediendo un periodo de gracia. Las autoridades también han pasado de decir que los beacons reemplazarían a los triángulos a considerarlos complementarios.

Las asociaciones policiales han cuestionado su efectividad, mientras que plataformas en línea ofrecen asesoramiento legal gratuito a conductores multados. También se han planteado dudas sobre la privacidad, dado que el sistema permite que la ubicación de los vehículos averiados sea accesible en internet.

La borrasca Kristin ha echado simplemente leña al debate. Precisamente en las condiciones donde los dispositivos de emergencia son más cruciales –nieve, frío, poca visibilidad–, el beacon V16 parece estar en su punto más débil.

Para muchos conductores, la pregunta ya no es teórica. Tras el caos de esta semana, se preguntan si un dispositivo con dificultades en invierno puede realmente sustituir al viejo triángulo cuando más importa.

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