Fármaco de Neurocrine, con licencia de Takeda, fracasa en estudio intermedio para la depresión

Un fármaco experimental para la depresión, que se incorporó al pipeline de Neurocrine Biosciences como parte de un acuerdo más amplio con Takeda Pharmaceutical, no alcanzó el objetivo principal de un ensayo clínico en fase media. La biotecnológica no ha abandonado aún este activo, pero incluso si lo hiciera, dispone de otro tratamiento para la depresión procedente del acuerdo con Takeda que actúa mediante un mecanismo diferente y se encuentra en una fase más avanzada de su desarrollo clínico.

El fracaso del ensayo corresponde a una molécula pequeña oral denominada en código NBI-1070770. Neurocrine comunicó el lunes por la tarde que este medicamento no logró el objetivo principal de demostrar un cambio significativo según una escala de valoración ampliamente utilizada para evaluar la gravedad de los síntomas depresivos. Aunque la biotecnológica, con sede en San Diego, no facilitó detalles específicos, sí señaló que el fármaco fue bien tolerado por los participantes del estudio.

El NBI-1070770 fue diseñado para actuar sobre los receptores NMDA, los cuales se encuentran distribuidos por todo el sistema nervioso central. Ya existen fármacos antidepresivos que se dirigen a este mismo blanco: tanto el Spravato de Johnson & Johnson como el Auvelity de Axsome Therapeutics lo bloquean. El compuesto de Neurocrine es un modulador alostérico negativo, lo que significa que, en lugar de unirse al sitio principal del receptor, se fija a un sitio secundario. Dicho objetivo concreto es la subunidad NR2B del receptor NMDA. Una de las ventajas de dirigirse a esta subunidad con un fármaco es el potencial de ocasionar menos efectos secundarios.

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El ensayo de Fase 2 del NBI-1070770 reclutó a 73 adultos diagnosticados con trastorno depresivo mayor que habían tenido una respuesta inadecuada a al menos un antidepresivo previo. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir una de tres dosis del fármaco en investigación o un placebo. El criterio de valoración principal era evaluar el cambio en la gravedad de la depresión desde el inicio del estudio hasta el día 5. Un objetivo secundario media el cambio desde el inicio hasta el día 49.

En una nota enviada a inversores, el analista de Leerink Partners Marc Goodman escribió que las expectativas sobre los resultados del ensayo de Neurocrine eran mínimas, considerando los fracasos previos de medicamentos dirigidos a la subunidad NR2B del NMDA. Como ejemplo, señaló el fracaso en Fase 3 del rapastinel en 2019, un fármaco que Allergan (ahora parte de AbbVie tras su adquisición en 2020) desarrollaba como tratamiento coadyuvante para el trastorno depresivo mayor.

En 2020, Neurocrine pagó a Takeda 120 millones de dólares por adelantado para licenciar los derechos de desarrollo y comercialización del NBI-1070770 junto con otros tres candidatos a fármacos en fase clínica para psiquiatría y tres activos no clínicos. Uno de esos activos en fase clínica, el luvadaxistat, no alcanzó el objetivo principal el año pasado en un ensayo de Fase 2 como tratamiento para el deterioro cognitivo asociado a la esquizofrenia. Neurocrine posteriormente rescindió la licencia para ese medicamento. El pipeline de Neurocrine aún incluye dos activos en fase avanzada procedentes del acuerdo con Takeda: el NBI-1117568 para la esquizofrenia y el osavampator para el trastorno depresivo mayor.

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El acuerdo original estipulaba que Neurocrine y Takeda compartirían por igual los beneficios y las pérdidas del osavampator. En enero del año pasado, las compañías modificaron el convenio hacia una licencia sujeta a regalías, que otorga a Neurocrine el derecho exclusivo para desarrollar y comercializar este fármaco para todas las indicaciones a nivel mundial, excepto en Japón. El osavampator, un modulador alostérico positivo de una diana llamada AMPA, se encuentra actualmente en pruebas de Fase 3. En los resultados de Fase 2 comunicados en septiembre, este medicamento oral de administración única mostró una mejoría estadísticamente significativa y clínicamente relevante en la gravedad de la depresión, medida en los días 28 y 56.

En cuanto al NBI-1070770, Neurocrine describió su ensayo de Fase 2 como un estudio de búsqueda de señales. A pesar del fracaso del ensayo, los ejecutivos de la compañía señalan que podría haber aún más información por extraer.

“Si bien estamos decepcionados de que el NBI-1070770 no cumpliera el criterio principal de valoración, hay aspectos de los datos que merecen una exploración más profunda”, declaró el director médico Sanjay Keswani en un comunicado preparado. “Nuestro equipo continuará analizando estos resultados para poder determinar los próximos pasos a seguir”.

Foto: Jolygon, Getty Images