Una madre francesa y sus dos hijos menores permanecieron cautivos durante casi dos semanas a manos de su expareja, quien la obligó a recorrer más de 2.000 kilómetros por España y Portugal con un cuchillo presionando su garganta.
Logró evitar ser arrastrada al norte de África únicamente cuando, aprovechando un descuido de su agresor, consiguió enviar un mensaje de texto a un amigo.
Este calvario comenzó en Francia, donde el hombre está acusado de secuestrar a la mujer, destrozar su teléfono y aislarla de cualquier posibilidad de pedir auxilio.
A partir de ahí, la familia viajó sin parar en coche, durmiendo dentro del vehículo en áreas de servicio, sin posibilidad de asearse o cambiarse de ropa, y sobreviviendo a base de pan, atún enlatado y galletas comprados en estaciones de servicio.
La policía afirma que el hombre agredió repetidamente a la mujer durante el trayecto –incluidos ataques sexuales perpetrados frente a los niños– mientras la amenazaba con un cuchillo para que siguiera conduciendo, permitiéndole escasos o ningún descanso.
Según los informes, la mujer condujo largos tramos durante la noche con sus hijos en el asiento trasero, aterrada de cometer un error o detenerse en algún lugar que pudiera provocar una reacción violenta.
Allegadamente, el hombre le advirtió que si hablaba con alguien, intentaba pedir ayuda o dejaba de obedecerle, la mataría a ella y a los niños.
El punto de inflexión llegó únicamente cuando el hombre bajó la guardia brevemente.
En ese breve instante, la mujer logró coger un teléfono y enviar un mensaje a un familiar en Francia.
El mensaje decía: “Quiere matarme. Dile a la policía, son los únicos que pueden salvarme. Borra esto para que no lo vea”.
Las autoridades francesas contactaron inmediatamente con la Policía Nacional en España, desencadenando una búsqueda coordinada que se centró en carreteras, áreas de servicio y posibles rutas hacia los puertos del sur.
Los investigadores creen que el hombre pretendía llegar al norte de África, cruzando desde el sur de España hacia Argelia en un intento de evitar su arresto.
La búsqueda fue dirigida por agentes de la unidad central de protección familiar UFAM, quienes realizaron labores de vigilancia y rastreo con extrema precaución debido al riesgo de provocar al sospechoso.
Finalmente, la policía localizó a la familia en Málaga y llevó a cabo un acercamiento discreto antes de realizar un registro relámpago para evitar cualquier violencia súbita.
La mujer y sus hijos fueron trasladados directamente al hospital.
Los médicos reportaron deshidratación y desnutrición en ambos niños, mientras que la madre presentaba extensos moratones, marcas de mordeduras y otros signos de agresión física.
Los niños también sufrían picaduras de insectos por todo el cuerpo tras verse obligados a vivir dentro del vehículo sin poder asearse ni salir al exterior con seguridad.
Los agentes incautaron el cuchillo utilizado para amenazar a la familia, así como el teléfono móvil destrozado.
El hombre fue detenido y permanece en prisión preventiva.
Está siendo investigado por tentativa de homicidio, agresión sexual agravada y continuada, detención ilegal, maltrato doméstico y por razón de género, violación de la intimidad, daños a la propiedad y es objeto de una orden de detención europea emitida por las autoridades francesas.
La familia recibe actualmente tratamiento médico y apoyo psicológico.
La policía describió el rescate como ‘una carrera contra el tiempo’ y afirmó que la prioridad en todo momento fue evitar “cualquier acción que pudiera poner a las víctimas en mayor riesgo”.
La investigación permanece abierta.
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