ANTONIO TEJERO, cabecilla del fallido golpe de Estado de 1981 en España, ha fallecido a los 93 años.
Este ex oficial de la Guardia Civil, adicto al régimen del General Franco, intentó junto a otros restablecer un gobierno de extrema derecha, aproximadamente seis años tras la muerte del dictador.
Su tentativa se diluyó después de que el Rey Juan Carlos se negase a respaldar la sublevación y, en un discurso televisado en la madrugada, ordenase a Tejero y sus colegas que se acogiesen a la democracia.
TEJERO EN EL CONGRESO, FEBRERO DE 1981 (Imagen de Cordon Press)
Tejero, que ya había participado en otra intentona golpista en 1978, fue condenado a 30 años de prisión por su papel en los sucesos de 1981, aunque obtuvo la libertad tras cumplir la mitad de la pena.
Las fotografías de Tejero blandiendo una pistola frente a los diputados en febrero de 1981 constituyen algunas de las imágenes más dramáticas de la España democrática posterior a Franco.
Su deceso, ocurrido este miércoles en Alzira (Valencia), fue anunciado por el bufete A. Cañizares Abogados en nombre de la familia.
«Su muerte se produjo en paz, rodeado de toda su familia y tras recibir los santos sacramentos», señaló el despacho.
Su abogado, Luís Felipe Utrera Molina, le rindió homenaje en un mensaje publicado en X: «Ha fallecido el Teniente Coronel Don Antonio Tejero Molina. Un hombre de honor, de fe inquebrantable y con un gran amor por España. Que Dios le conceda la paz que los hombres le negaron».
El fallecimiento de Tejero se produce dos días después del 45 aniversario del frustrado golpe en el Congreso y coincide con la desclasificación, este mismo miércoles, de documentos ultrasecretos relativos a la asonada.
Entre los expedientes figura un informe del Ministerio de Defensa que señala que miembros de los servicios de inteligencia estuvieron involucrados o tenían conocimiento de la conspiración.
Tejero nació en la provincia de Málaga el 30 de abril de 1932.
Poco antes de su nacimiento, su padre obtuvo un puesto en un destacamento militar, donde la familia pasaría los primeros compases de la guerra civil (1936-1939).
Criado en ese entorno castrense, el joven Tejero asimiló los valores fascistas del régimen: anticomunismo, antiliberalismo, oposición a la distribución del poder entre las regiones y, «sobre todo, la conciencia de la superioridad de lo militar sobre lo civil», según el historiador Roberto Muñoz Bolaños.
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