Antonio Tejero, el guardia civil que lideró el golpe del 23-F, fallece a los 93 años
Antonio Tejero Molina, el teniente coronel de la Guardia Civil que encabezó el fallido golpe de Estado de 1981, un episodio que, paradójicamente, terminó por afianzar la entonces incipiente democracia española, ha fallecido a los 93 años, según confirmó este miércoles el abogado de la familia.
“Ha fallecido el Teniente Coronel Don Antonio Tejero Molina. Un hombre de honor, de fe inquebrantable y de un gran amor por España. Que Dios le conceda la paz que los hombres le negaron”, escribió Luis Felipe Utrera Molina en la red social X.
El anuncio de su muerte se produjo el mismo día en que el gobierno de izquierdas español desclasificó documentos relativos al intento de golpe del 23 de febrero de 1981, un momento crucial en la historia contemporánea de España.
La asonada frustrada tuvo lugar seis años después de la muerte del general Francisco Franco y fue orquestada por oficiales militares nostálgicos de los privilegios de los que gozaron durante más de cuatro décadas de dictadura.
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La joven democracia española se detuvo en seco aquel día cuando guardias civiles sublevados, al mando de Tejero, irrumpieron en el hemiciclo del Congreso y mantuvieron a los diputados secuestrados bajo amenaza de sus armas durante casi 24 horas.
Vociferando “¡Silencio, todo el mundo!” a los aterrados parlamentarios, el hombre de bigote poblado y tricornio lustroso capturó al instante la atención pública en una imagen grabada a fuego en la memoria colectiva de la nación.
El asedio solo terminó cuando quedó claro que el rey Juan Carlos I, sucesor designado por Franco, no apoyaría la insurrección.
**’Volvería a hacer lo mismo’**
Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), la infancia de Tejero quedó marcada por la Guerra Civil (1936-1939), que desembocó en 36 años de régimen autoritario bajo Franco.
En el momento del golpe, Tejero tenía 48 años y había desarrollado toda su carrera adulta en la Guardia Civil.
En noviembre de 1978, ya había estado vinculado a otro intento fallido de derrocar al gobierno, la llamada Operación Galaxia, por la que fue condenado a siete meses de prisión.
Pero fue el posterior golpe, liderado por altos mandos militares, el que se convertiría en “el mito fundacional de la democracia española”, según afirmó el escritor Javier Cercas, autor de “Anatomía de un instante”, donde se narra minuciosamente lo acontecido aquel febrero de 1981.
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“El 23 de febrero de 1981 se acabaron 200 años de intervencionismo militar en España”, escribió Cercas en el diario El País, señalando que ese fue el momento en que la democracia “empezó verdaderamente en España”.
Durante su juicio, Tejero justificó sus actos afirmando: “A principios de 1981, la situación en España… era peor que en 1936”, año en el que las tropas rebeldes se sublevaron y derrocaron al gobierno republicano electo.
Y, de tener la oportunidad, Tejero declaró que “volvería a hacer lo mismo”, según recogieron los medios de la época.
Condenado a 30 años por rebelión militar, fue expulsado de la Guardia Civil y degradado.
**Pintor y política**
Mientras cumplía condena, se presentó como candidato para ocupar un escaño en el mismo parlamento que había intentado asaltar.
De haber logrado un acta de diputado, hubiera podido alzar la vista y observar los impactos de bala que dejaron sus disparos en el techo de la Cámara, cuyas huellas aún permanecen visibles.
No obstante, el partido de extrema derecha Solidaridad Española que fundó no consiguió representación alguna en las elecciones de 1982.
Durante su encarcelamiento, Tejero cambió la pistola por el pincel, dedicándose a la pintura y llegando a producir cerca de 300 obras, según publicó El País.
Tras ser liberado condicionalmente en diciembre de 1996, continuó pintando. En su momento, llegó a vender sus lienzos a simpatizantes por hasta 2.400 euros la unidad, aunque posteriormente su valor descendió hasta unos 600 euros, según informó El Mundo en 2016.
Ferozmente protector de su intimidad, Tejero evitó a la prensa y jamás publicó sus memorias.
“Hice lo que creí que debía hacer para salvar a España”, declaró aproximadamente dos meses después del golpe fallido en una entrevista concedida desde la cárcel a la periodista Pilar Urbano, quien se encontraba en la tribuna de prensa del Congreso durante la irrupción de los golpistas.
“Ya no soy teniente coronel, ni guardia civil. He perdido mi carrera, pero nunca perderé mi patriotismo”, fueron las palabras que ella le atribuyó.