Una serie de potentes explosiones sacudió la capital venezolana en la madrugada del sábado 3 de enero, tras ser objetivos clave militares alcanzados por misiles estadounidenses. Los residentes reportaron al menos siete fuertes detonaciones alrededor de las 2 a.m. hora local, acompañadas del estruendo de aeronaves volando a baja altura y columnas de humo elevándose sobre la ciudad.
Testigos presenciales y videos en redes sociales captaron estallidos en las proximidades de la base aérea de La Carlota, la principal instalación de la Fuerza Aérea Venezolana, y en Fuerte Tiuna, un extenso complejo que alberga la sede del Ministerio de la Defensa y los altos mandos militares. Apagones afectaron el sur de Caracas cerca de Fuerte Tiuna, sumiendo a barrios enteros en la oscuridad mientras cundía el pánico.
Convocadas reuniones de emergencia tras sonar bombas estadounidenses en el sur de Caracas
El presidente colombiano, Gustavo Petro, rápidamente dio la voz de alarma en X, declarando: “En este momento están bombardeando Caracas. Alerta a todo el mundo: han atacado a Venezuela. Están bombardeando con misiles”. Petro solicitó con urgencia la convocatoria de reuniones de emergencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas para abordar lo que calificó como una agresión.
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Maduro acusado de narcoterrorismo
No ha habido confirmación oficial por parte del gobierno estadounidense o del Pentágono, que declinó comentar sobre los incidentes. Sin embargo, las explosiones ocurren en un contexto de presión creciente de EE.UU. sobre la administración del presidente Nicolás Maduro. Washington ha acusado a Maduro de liderar un régimen “narcoterrorista” vinculado al tráfico de drogas, imponiendo sanciones severas, bloqueando exportaciones de petróleo y realizando decenas de ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe desde septiembre de 2025.
En semanas recientes, EE.UU. escaló aún más con un confirmado ataque con dron de la CIA a una instalación portuaria costera venezolana presuntamente usada para carga de drogas –justo antes de Navidad– y el apresamiento de buques petroleros. Trump ha amenazado repetidamente con operaciones terrestres, pasando de interdicciones marítimas a acciones directas en suelo venezolano.
Maduro, en una entrevista de Año Nuevo emitida días antes, expresó su disposición a mantener “conversaciones serias” con EE.UU. sobre cooperación antinarcóticos e inversiones petroleras, al tiempo que denunciaba el “belicismo” estadounidense. Venezuela liberó recientemente a más presos políticos, lo que algunos interpretan como un gesto conciliador ante la campaña en ascenso.
Elección venezolana ampliamente considerada fraudulenta
La crisis se remonta a la disputada elección presidencial de 2024, considerada ampliamente a nivel internacional como fraudulenta, donde Maduro se proclamó vencedor. Respaldado por Rusia y China, Maduro ha acusado a EE.UU. de codiciar las vastas reservas petroleras de Venezuela –las más grandes del mundo, aunque de crudo pesado, costoso de refinar–.
Conforme avanzaba la noche, circulaban videos sin verificar que mostraban humo e incendios en instalaciones militares, con residentes describiendo “Fuerte Tiuna explotando” desde sus ventanas. Medios internacionales, incluidos The New York Times, Al Jazeera y AP, reportaron aeronaves a baja altura y explosiones continuas, lo que marca una potencial escalada abrupta si se confirma la implicación estadounidense.
La situación permanece fluida, con temores de un conflicto más amplio extendiéndose por Latinoamérica. Líderes mundiales observan de cerca mientras crecen los llamados a la desescalada y a la intervención diplomática.
Actualmente, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y los ministerios relacionados del gobierno español indican que aproximadamente 136.000 ciudadanos españoles están registrados como residentes en Venezuela (datos a 1 de enero de 2023). A fecha de enero de 2026, los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España indican que residen exiliados en España aproximadamente entre 377.000 y 400.000 nacionales venezolanos.