Toda los camioneros y conductores de autobuses deberán realizar sus exámenes de licencia comercial en inglés. Esto ocurre mientras la administración Trump amplía su campaña agresiva para mejorar la seguridad en el sector y sacar a conductores no cualificados de la carretera.
El Secretario de Transporte, Sean Duffy, anunció este viernes el último esfuerzo para asegurarse de que los conductores comprenden el inglés lo suficiente como para leer las señales de tráfico y comunicarse con los agentes de la ley. Florida ya comenzó a realizar sus pruebas en inglés.
Actualmente, muchos estados permiten a los conductores hacer el examen en otros idiomas, a pesar de que se requiere demostrar un dominio del inglés.
La campaña también se ampliará ahora para evitar que empresas de transporte fraudulentas entren en el negocio. Al mismo tiempo, se continuará investigando escuelas dudosas y se asegurará de que los estados cumplan con todos los reglamentos para otorgar licencias comercials.
A principios de esta semana, el Departamento de Transporte dijo que 557 escuelas de conducción deberían cerrar por no cumplir los estándares básicos de seguridad. Además, el departamento ha estado actuando de manera agresiva contra estados que otorgaron licencias comerciales a inmigrantes que no deberían haber calificado, todo desde un accidente fatal en agosto.
Un conductor de camión, que según Duffy no estaba autorizado para estar en EE.UU., hizo un giro ilegal y provocó un choque en Florida donde murieron tres personas. Otros accidentes mortales desde entonces, incluido uno en Indiana que mató a cuatro personas a principios de mes, solo han aumentado la preocupación.
Duffy dijo que se fortalecerán el sistema de registro y los requisitos para las empresas de transporte. Esto mientras los inspectores de la Administración Federal de Seguridad de Portadores Motorizados realizan más controles sorpresa a camiones y escuelas de licencias comerciales.
Actualmente, las empresas solo tienen que pagar unos cientos de dólares y mostrar prueba de seguro para registrarse y operar. Luego, puede que no sean auditadas hasta un año o más tarde.
Esto ha facilitado que empresas fraudulentas, conocidas en la industria como “transportistas camaleón”, se registren múltiples veces bajo nombres distintos. Así luego pueden cambiar de nombre y número de registro para evitar consecuencias tras accidentes o otras violaciones.
Los oficiales también intentan asegurar que los dispositivos de registro electrónico que usan los conductores sean precisos. Y que los estados sigan todas las normas para garantizar que los conductores estén cualificados para obtener licencias comerciales.
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