Los signatarios —Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Donald Tusk, Pedro Sánchez, Keir Starmer y la primera ministra danesa Mette Frederiksen—. Crédito: Pool Moncloa/Fernando Calvo
Las principales potencias europeas cerraron filas con Dinamarca y Groenlandia el martes 6 de enero, tras las renovadas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de anexionarse la vasta isla ártica. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, país aliado de la OTAN y miembro de la Unión Europea, y su estatus ha vuelto a convertirse en un punto focal de la geopolítica global.
En una declaración conjunta firmada por los líderes de Francia, Alemania, Polonia, Italia, España, el Reino Unido y Dinamarca, Europa envió un mensaje claro. “Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”, señaló el comunicado. Otros líderes europeos han sumado desde entonces su apoyo, subrayando una creciente sensación de unidad.
Una postura firme sobre la soberanía
Los firmantes —Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Donald Tusk, Pedro Sánchez, Keir Starmer y la primera ministra danesa Mette Frederiksen— son plenamente conscientes de la dependencia estratégica de Europa respecto a Estados Unidos en materia de seguridad. No obstante, optaron por trazar una línea clara en defensa de la soberanía y el derecho internacional.
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En lugar de escalar las tensiones, los líderes europeos han tratado de encontrar un equilibrio cuidadoso, tendiendo la mano a Trump al proponer una cooperación más estrecha en la seguridad ártica. El presidente estadounidense ha argumentado repetidamente que Groenlandia es esencial para la “seguridad nacional” de Estados Unidos, a pesar del antiguo acuerdo de defensa entre Washington y Copenhague que ya otorga a Estados Unidos un amplio acceso militar en la isla.
La seguridad ártica en el punto de mira
“La seguridad en el Ártico sigue siendo una prioridad clave para Europa y es fundamental para la seguridad internacional y trasatlántica”, afirmaron los líderes en su declaración. El comunicado se produce tras una retórica cada vez más aguda de Trump y su círculo íntimo, lo que ha generado preocupación en las capitales europeas sobre las intenciones de Washington.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, acogió con satisfacción esta muestra de apoyo. En un comunicado publicado en Facebook, pidió un “diálogo respetuoso a través de los canales diplomáticos y políticos apropiados” y subrayó que el estatus de Groenlandia se basa en el derecho internacional y el principio de integridad territorial.
Una retórica creciente desde Washington
La respuesta europea llega tras una serie de comentarios provocadores de altos cargos estadounidenses. El lunes por la noche, Stephen Miller, uno de los asesores más veteranos de Trump, respaldó abiertamente la idea de tomar Groenlandia, sugiriendo incluso que podría usarse la fuerza si fuera necesario. “Somos una superpotencia, y bajo el presidente Trump actuaremos como tal”, afirmó, añadiendo que la política global al final opera en base al poder.
Estos comentarios han alarmado por igual a líderes y analistas europeos, muchos de los cuales advierten que las ambiciones de Trump podrían ir más allá de las preocupaciones de seguridad hasta una expansión territorial directa. En réplica, Europa ha subrayado que Dinamarca y la OTAN ya han incrementado su atención sobre el Ártico en los últimos años.
Unidad de la OTAN y una advertencia clara
“La OTAN ha dejado claro que la región ártica es una prioridad, y los aliados europeos están intensificando sus esfuerzos”, señaló la declaración, mencionando una mayor presencia, actividad e inversión para disuadir a posibles adversarios. El comunicado también subrayó que el Reino de Dinamarca, incluida Groenlandia, es parte integral de la alianza de la OTAN.
Mette Frederiksen ha formulado una de las advertencias más contundentes hasta la fecha. “Debemos tomar en serio al presidente estadounidense cuando dice que quiere Groenlandia”, declaró a la cadena danesa TV2. “Pero si Estados Unidos decidiera atacar militarmente a otro país de la OTAN, todo se detendría —incluida la propia OTAN y el orden de seguridad existente desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.