Los Estados Unidos ha congelado el procesamiento de visas de inmigrante para solicitantes de 75 países en virtud de nuevas medidas anunciadas por la administración Trump.
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Para miles de personas que esperan trasladarse legalmente a los Estados Unidos, las normas están a punto de cambiar de manera abrupta.
La administración de Trump ha confirmado que pausará el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, una medida que entra en vigor el 21 de enero y supone una escalada significativa en la restricción migratoria por parte de Washington.
La decisión, confirmada por el Departamento de Estado, no afecta a las visas de turista o de estancia corta. Sin embargo, para quienes solicitan residir permanentemente en los EE. UU. —ya sea para reunirse con familia, aceptar un empleo o comenzar una nueva vida— el proceso se ha congelado súbitamente.
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Y para muchos, no hay una idea clara de cuándo podría reanudarse.
¿A quién afecta la suspensión de visas?
La lista es extensa y geográficamente diversa.
Incluye países de América Latina, como Brasil, Colombia y Uruguay; zonas de los Balcanes, como Bosnia y Albania; naciones del sur de Asia, como Pakistán y Bangladesh; y decenas de países de África, Oriente Medio y el Caribe.
Los países afectados por la suspensión son: Afganistán, Albania, Argelia, Antigua y Barbuda, Armenia, Azerbaiyán, Bahamas, Bangladesh, Barbados, Bielorrusia, Belice, Bután, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Camboya, Camerún, Cabo Verde, Colombia, la República Democrática del Congo, Cuba, Dominica, Egipto, Eritrea, Etiopía, Fiyi, Gambia, Georgia, Ghana, Granada, Guatemala, Guinea, Haití, Irán, Irak, Costa de Marfil, Jamaica, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, Kirguistán, Laos, Líbano, Liberia, Libia, Macedonia del Norte, Moldavia, Mongolia, Montenegro, Marruecos, Myanmar, Nepal, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, la República del Congo, Rusia, Ruanda, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Tanzania, Tailandia, Togo, Túnez, Uganda, Uruguay, Uzbekistán y Yemen.
De acuerdo con un cable del Departamento de Estado al que tuvo acceso Reuters, se ha instruido a las embajadas y consulados estadounidenses que detengan el procesamiento de visas de inmigrante mientras el gobierno lleva a cabo lo que denomina una “revisión exhaustiva” de la política migratoria.
El objetivo declarado es un filtrado más riguroso.
La preocupación subyacente, según el mismo documento, es que se considera que los solicitantes de estos países presentan un mayor riesgo de depender de ayudas públicas una vez en los Estados Unidos, algo que la ley estadounidense permite utilizar como motivo de denegación.
Dicha valoración se aplica de manera generalizada por nacionalidad, y no caso por caso, un aspecto que ya ha generado críticas.
Por qué la administración Trump endurece las normas
Desde que regresó al cargo en enero, Donald Trump no ha perdido tiempo en impulsar una línea más dura en materia de inmigración.
Se han desplegado agentes federales en grandes ciudades, se ha intensificado la verificación de visas y se han ampliado las verificaciones en redes sociales. Incluso las vías de inmigración legal se han vuelto más costosas y complejas, especialmente para trabajadores cualificados que solicitan visas H-1B.
Los funcionarios insisten en que la última medida no es una prohibición, sino una pausa.
Aún así, el lenguaje proveniente de Washington deja pocas dudas sobre la dirección del viaje.
“El Departamento de Estado utilizará su autoridad de larga data para considerar inelegibles a inmigrantes potenciales que pudieran convertirse en una carga pública”, declaró Tommy Pigott, Subportavoz Principal del departamento.
En otras palabras, EE. UU. quiere asegurarse de que los recién llegados serán autosuficientes económicamente, y está dispuesto a detener las solicitudes por completo mientras reevalúa el sistema.
Los críticos argumentan que este enfoque va mucho más allá de abordar la inmigración ilegal.
“Esta administración tiene la agenda antiinmigración legal más dura de la historia estadounidense”, afirmó David Bier, director de estudios de inmigración del Cato Institute. Calcula que la suspensión podría bloquear alrededor de 315.000 inmigrantes legales durante el próximo año si se mantiene.
¿Qué sucede con las personas ya aprobadas?
Quizás el detalle más inquietante sea lo que ocurre con las visas que ya estaban cerca de ser emitidas.
Se ha indicado a los oficiales consulares estadounidenses que denieguen las visas que fueron autorizadas pero aún no impresas, así como aquellas impresas pero no recogidas.
Eso significa que algunos solicitantes que creían que su traslado era inminente podrían ver súbitamente cancelados sus planes, sin garantías de cuándo podrán volver a solicitarlo.
Desde que Trump asumió el cargo, el Departamento de Estado afirma haber revocado más de 100.000 visas, además de haber introducido estándares de aprobación más estrictos.
Una excepción notable a la nueva política son las visas de visitante, que permanecen inafectadas. Con la Copa Mundial de 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028 en el horizonte, EE. UU. parece querer evitar perturbar el turismo, incluso mientras se estrechan las vías de inmigración.
Una pausa que podría prolongarse mucho más
Oficialmente, la suspensión de visas es temporal.
En la práctica, no se ha dado una fecha de finalización, y los defensores de la inmigración temen que la revisión pueda extenderse durante meses, o más.
Para las familias que esperan reunirse, los trabajadores con ofertas de empleo y los solicitantes que siguieron cada paso legal, la incertidumbre se convierte ahora en el mayor obstáculo de todos.
Como ocurrió con muchas medidas migratorias de la era Trump, el impacto a largo plazo puede depender de la presión política y de posibles desafíos legales. Por ahora, sin embargo, una cosa está clara: para los ciudadanos de 75 países, el camino legal hacia los EE. UU. se ha vuelto mucho más difícil de alcanzar.
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