España y Trump en un cruce de declaraciones

España “no será vasalla” de ningún otro país, declaró este miércoles la vicepresidenta María Jesús Montero, desafiando las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de cortar el comercio con Madrid por su postura contraria a los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra Irán.

Trump sopesó imponer un embargo comercial a Madrid por su negativa a permitir que aviones estadounidenses utilicen las bases navales y aéreas operadas conjuntamente en el sur de España para la ofensiva contra Teherán. España ha calificado los bombardeos de EE.UU. e Israel sobre Irán de temerarios e ilegales, mientras que la mayoría de las naciones europeas han evitado una crítica directa a los ataques.

La Comisión declaró en un comunicado este miércoles que espera que EE.UU. cumpla con su acuerdo comercial con la Unión Europea y expresó su “plena solidaridad” con los Estados miembros, aunque sin mencionar explícitamente a España. La UE exige que los terceros países la traten como un bloque aduanero único.

En una intervención televisada este miércoles, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reiteró la postura antibélica de España, advirtiendo que el conflicto corre el riesgo de desencadenar una catástrofe global de grandes proporciones.

“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, ni contrario a nuestros valores e intereses, simplemente para evitar represalias de alguien”, afirmó Sánchez.

Uno de los críticos más abiertos tanto de Trump como del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Sánchez censuró a aquellos líderes que “usan la niebla de la guerra para ocultar su fracaso” en el ámbito doméstico.

“Así es como comienzan los grandes desastres de la humanidad… No se puede jugar a la ruleta rusa con el destino de millones”, sostuvo, subrayando los efectos negativos colaterales de la guerra de Irak –desde el auge del terrorismo yihadista hasta el disparo de los precios de la energía– para argumentar que las consecuencias del ataque a Irán son igual de nebulosas.

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España se ha abstenido hasta ahora de participar en operaciones defensivas, incluso cuando Reino Unido, Francia y Grecia han enviado armamento a Chipre –blanco de un dron el lunes– y el primer ministro británico Keir Starmer autorizó el uso de bases del Reino Unido para ataques defensivos contra Teherán.

Israel ha criticado a Sánchez, acusándolo de “ponerse del lado de los tiranos”. Trump afirmó el martes que la sentencia del Tribunal Supremo en febrero, que declaró que no podía usar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles al considerarse una medida tributaria, confirmaba su derecho a aplicar embargos.

Imponer un embargo comercial requeriría demostrar que la negativa de España a permitir el uso de sus bases constituye una emergencia nacional y representa una amenaza “inusual y extraordinaria” para EE.UU., señaló Peter Shane, profesor de Derecho en la Universidad de Nueva York.

“Es difícil ver cómo el que España nos niegue el uso de bases aéreas en su territorio para lanzar un ataque no provocado contra Irán supone una amenaza extraordinaria para nuestra seguridad nacional”, apuntó Shane.

España vende más a EE.UU. de lo que compra, pero ciertos sectores, como el farmacéutico y el aceite de oliva, están más expuestos debido a sus elevadas exportaciones.

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