Las autoridades informaron este martes del hallazgo de unos cuatrocientos ejemplares de cigüeña muertos a lo largo de un río cercano a Madrid, lo cual ha generado preocupación ante la posible circulación de una cepa altamente infecciosa de gripe aviar.
La gripe aviar raramente supone un riesgo para los seres humanos, pero puede ocasionar pérdidas considerables en el sector agrícola y alterar el suministro de alimentos.
Las aves fallecidas fueron descubiertas en las orillas del río Manzanares, en Getafe, un municipio al sur de la capital.
Las primeras pruebas detectaron una cepa de baja patogenicidad en la zona; no obstante, el “elevado número” de muertes ha suscitado sospechas sobre la presencia de una variante más virulenta, según comunicó el gobierno regional madrileño.
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Asimismo, añadió que se han enviado muestras a un laboratorio del Ministerio de Agricultura para su análisis en profundidad.
Ya se han implementado medidas de control estrictas, que incluyen la prohibición de la avicultura al aire libre, limitaciones a las visitas a criaderos, restricciones para la cría de patos y gansos junto a otras aves de corral, y una mayor supervisión de las fuentes de abastecimiento de agua.
El virus se propaga a través de las heces, la saliva y el agua o alimento contaminados, aunque no puede transmitirse mediante el consumo de productos avícolas.
Este año se han registrado más de doscientos brotes de gripe aviar en granjas europeas, una cifra superior a la de los últimos años pero muy inferior al pico de 2022, cuando se sacrificaron decenas de millones de aves.