España se ha consolidado como el segundo país más visitado del mundo, con una previsión de acercarse a los 100 millones de visitantes en 2025, según las últimas cifras.
Por detrás tan solo de Francia y por delante de destinos como Estados Unidos e Italia, España recibió un récord de 97 millones de turistas internacionales en 2025, estableciendo un nuevo hito por segundo año consecutivo.
Esta cifra representa un incremento del 3,5% respecto a 2024, año en el que el país acogió a 94 millones de visitantes extranjeros.
El ministro de Turismo, Jordi Hereu, declaró que estos resultados demuestran que el atractivo de España sigue creciendo a pesar de la incertidumbre económica en otras partes de Europa.
“Es un éxito colectivo de todo el país”, afirmó. “España es una nación que seduce al mundo”.
La mayoría de los visitantes internacionales continúa procediendo de Europa; turistas británicos, alemanes y franceses representan aproximadamente la mitad de todas las llegadas.
El Reino Unido se mantiene como mayor mercado emisor individual, una tendencia de especial relevancia para la numerosa comunidad de residentes británicos dispersa por el territorio.
Los expertos señalan que las sólidas conexiones aéreas, el clima benigno y unos costes de vida relativamente asequibles mantienen a España en lo alto de la lista para visitantes recurrentes y residentes a largo plazo por igual.
El gasto turístico creció incluso con más rapidez que el número de visitantes, como reflejan las estadísticas.
Los turistas gastaron aproximadamente 135.000 millones de euros en 2025, lo que supone un aumento interanual del 6,8%.
El turismo representa en torno al 13% de la economía española total, subrayando su importancia para el empleo, los servicios y el crecimiento regional.
Las autoridades describen esta tendencia como un “crecimiento cualitativo”, pues los visitantes permanecen más tiempo y gastan más en restauración, cultura, transporte y alojamiento.
El auge turístico español ha desempeñado un papel fundamental en la recuperación económica tras la pandemia de Covid-19.
Al igual que Portugal y Grecia, España se ha beneficiado de una fuerte demanda tras los años de austeridad de la década de 2010 y la disrupción pandémica.
El crecimiento del sector ha contribuido a que España supere en rendimiento a muchos de sus homólogos de la UE, reforzando su posición como la economía turística más resiliente de Europa después de la francesa.
Con previsiones que sugieren que España podría superar los 100 millones de visitantes en 2026, su estatus como potencia turística global parece destinado a consolidarse aún más.