La inflación en Europa ha sometido a los hogares españoles a una presión adicional. Crédito de la foto: dotshock/Shutterstock
Cifras recién publicadas por Eurostat y EURES (2025) revelan que los trabajadores españoles continúan percibiendo alrededor de 6.100 € menos al año que la media de la Unión Europea, a pesar de los avances constantes en la creación de empleo y la recuperación económica. Si bien España ha alcanzado una de sus tasas de ocupación más elevadas en más de una década, los datos ponen de manifiesto una creciente desconexión entre la cantidad y la calidad del empleo.
Los economistas atribuyen esta brecha salarial a desafíos estructurales, como la dependencia del país de industrias de servicios peor remunerados, las persistentes disparidades regionales y un crecimiento de la productividad comparativamente lento. Aunque los salarios han experimentado una subida modesta en los últimos años, dicho incremento se mantiene por debajo del promedio comunitario, lo que sugiere que muchos hogares españoles aún no se han beneficiado de la mejora económica general.
Una brecha creciente en el mercado laboral europeo
España se mantiene por debajo del referente salarial de la UE
De acuerdo con el Índice de Coste Laboral de Eurostat de 2025, el salario bruto medio anual en España se sitúa 6.100 € por debajo de la media europea. Países como Alemania, Francia y los Países Bajos han registrado un crecimiento salarial más sólido, respaldado por mayores niveles de productividad y economías más diversificadas.
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Por el contrario, la dependencia de España de sectores como el turístico, la hostelería y el comercio minorista sigue limitando la presión alcista sobre los salarios. Muchos de estos puestos de trabajo son temporales o a tiempo parcial, lo que dificulta que los trabajadores alcancen una estabilidad de ingresos a largo plazo. El Banco de España ha señalado que las ganancias salariales no han seguido el ritmo de la inflación, lo que erosiona aún más el poder adquisitivo.
Desafíos económicos y estructurales
La productividad y la estabilidad laboral siguen siendo factores clave
Pese al descenso del desempleo, la productividad por hora trabajada en España continúa rezagada con respecto al promedio de la UE. Los datos oficiales de Eurostat muestran que la producción por trabajador se mantiene muy por debajo de la de las economías del norte de Europa, un factor íntimamente ligado a los niveles salariales más bajos.
Las reformas del mercado laboral español han pretendido abordar la inestabilidad reduciendo la contratación temporal y fomentando los puestos indefinidos. Si bien estas medidas han tenido cierto éxito, la transición hacia un empleo más estable aún no se ha traducido en un fortalecimiento del crecimiento salarial. Los analistas sugieren que una mayor inversión en innovación, capacitación y tecnología podría ayudar a impulsar la productividad y, consecuentemente, los salarios a largo plazo.
Puntos clave
El salario medio español es 6.100 € inferior al promedio de la UE, según Eurostat (2025).
La economía española mantiene una marcada dependencia de los sectores servicios menos remunerados, lo que limita el crecimiento salarial.
La inflación y el aumento del coste de la vida continúan superando a los incrementos salariales, reduciendo el poder adquisitivo.
Las reformas laborales del gobierno han estabilizado el empleo, pero las ganancias en productividad siguen siendo limitadas.
Lecciones desde Europa
La negociación colectiva y la productividad en Dinamarca
A diferencia de España, países como Dinamarca han mantenido niveles salariales consistentemente altos y un bajo desempleo. El mercado laboral danés se caracteriza por una sólida cobertura de la negociación colectiva y una alta productividad laboral, ambos elementos reconocidos por Eurofound y la OCDE como pilares de su modelo económico.
El modelo danés se sustenta en una estrecha cooperación entre empleadores y sindicatos, garantizando que los salarios reflejen las condiciones económicas generales. El sistema de formación profesional de Dinamarca también contribuye a contar con una mano de obra dotada de competencias prácticas, lo que favorece su competitividad global dentro de la UE.
Cerrar la brecha salarial mediante la innovación y la reforma
Reducir la disparidad salarial exigirá que España continúe fortaleciendo su base industrial e invirtiendo en investigación, tecnología y educación. Los economistas sostienen que centrarse en la productividad y la capacitación de la fuerza laboral podría ayudar a alinear los salarios con las medias europeas.
El gobierno español ha manifestado su compromiso para estrechar esta brecha, destacando iniciativas destinadas a fomentar la innovación y apoyar a industrias de mayor valor añadido. No obstante, los expertos advierten de que el progreso dependerá de una continuidad política sostenida y de la inversión empresarial.
Por ahora, las cifras sirven de recordatorio de que el mero crecimiento del empleo no es suficiente. Sin abordar las debilidades estructurales en productividad y calidad del empleo, España corre el riesgo de seguir siendo una de las economías con salarios más bajos de la UE, incluso en un contexto de recuperación económica generalizada.