Este sábado, España se ofreció a mediar en la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, tras los ataques estadounidenses sobre Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro, quien fue trasladado fuera del país.
“España llama a la desescalada y a la contención”, declaró el ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.
España no había reconocido los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024, oficialmente ganadas por Maduro pero impugnadas por la oposición, cuyo candidato, Edmundo González Urrutia, huyó de Venezuela con destino a Madrid tras la votación.
España “ha acogido, y seguirá acogiendo, a decenas de miles de venezolanos obligados a abandonar su país por motivos políticos, y … se muestra dispuesta a colaborar en la búsqueda de una solución democrática, negociada y pacífica para el país”, añadió la cartera.
En los comicios de 2024, Maduro fue declarado vencedor por el Consejo Nacional Electoral, el cual no publicó el escrutinio pormenorizado de las mesas, alegando un ciberataque.
La oposición venezolana denunció un fraude electoral en contra de su candidato, Edmundo González Urrutia, quien había asumido la candidatura a último minuto para remplazar a la líder opositora María Corina Machado, tras ser esta declarada inelegible.
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Unas semanas más tarde, abandonó Venezuela a bordo de un avión militar español y se le concedió asilo.
Machado, galardonada recientemente con el Premio Nobel de la Paz y que logró viajar a reunirse con él en Estocolmo en circunstancias dramáticas, vive desde los comicios en la clandestinidad en Venezuela.
Una gran parte de la comunidad internacional no reconoce el resultado de las elecciones presidenciales que permitieron a Maduro emprender un tercer mandato consecutivo de seis años.