España, Refugio para la Ciencia: La Fuga de Talentos ante los Recortes en I+D

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España ya ha cosechado algunos éxitos con su programa ATRAE, logrando persuadir a 37 científicos de talla internacional para que se trasladen a trabajar al país con la promesa de una financiación de un millón de euros para cada uno.

El programa ATRAE, anunciado por la ministra Diana Morant en abril de 2025, tiene como objetivo atraer a investigadores punteros de todo el mundo, en especial a aquellos que huyen de la administración Trump y sus políticas en Estados Unidos.

España ha destinado un total de 38,9 millones de euros para contratar a estos destacados talentos y ya ha incorporado a 37 investigadores que son “líderes de grupos de investigación con impacto científico a nivel global en sus áreas”.

Hasta el momento, en sus tres convocatorias, un 56,7% de los seleccionados procede de centros de investigación estadounidenses. Esto se debe en parte a la “financiación adicional para la incorporación de investigadores que trabajen en Estados Unidos”, que asciende a 200.000 euros extra por proyecto.

Morant explicó que la idea tras este plan es “avanzar hacia un sistema español de I+D+i más competitivo a nivel nacional e internacional” y permitir que España “sea un refugio de valores democráticos y científicos frente a los recortes en ciencia de otros países”.

Por primera vez en las tres convocatorias, el programa atrae más talento foráneo que nacional. En total, un 83% de los beneficiarios son investigadores de otros países.

Si bien en la primera convocatoria no se presentó ningún estadounidense, en la segunda lo hicieron cinco y en la tercera doce, lo que indica un creciente interés desde el otro lado del Atlántico.

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Cada investigador seleccionado recibirá una media de un millón de euros para establecerse en una institución española y desarrollar allí su grupo de trabajo. La mayoría se integran en universidades, mientras que el resto lo hace en el CSIC u otros centros.

Uno de cada tres elige una institución en Cataluña, aunque Madrid también atrae a un número considerable. Un 10% se dirige a Murcia, y el resto se distribuye entre Galicia, el País Vasco, Valencia y Andalucía.

Los centros de investigación y universidades deben comprometerse a ofrecer estabilidad laboral una vez finalice el periodo de tres o cuatro años financiado por el programa ATRAE, aclaró la ministra.

Las áreas en las que trabajarán los científicos ya incorporados abarcan salud, alimentación, bioeconomía, recursos naturales, agricultura, clima y medioambiente, digitalización y telecomunicaciones, materiales avanzados y nuevas técnicas de fabricación, así como cultura, creatividad y sociedades inclusivas, y ciencias y tecnologías espaciales.

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El año pasado, científicos remitieron una carta abierta a la administración Trump, firmada por 2.000 investigadores, advirtiendo de la pérdida de liderazgo global en el sector y la interrupción de numerosos proyectos y ensayos.

Se han producido amplios recortes a la financiación federal en EE. UU., y muchos temen que el campo investigador del país, antaño envididado en todo el mundo, pueda estar perdiendo su ventaja competitiva.

Trump también ha lanzado amenazas contra varias universidades, lo que ha llevado a muchos investigadores a inquietarse por el futuro de la libertad académica en Estados Unidos y a considerar un traslado al extranjero.

Esta es, en parte, la razón por la que España se está enfocando especialmente en el talento científico procedente de EE. UU.

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Sin embargo, en la práctica, existen numerosos testimonios de que ser investigador en España no es tan maravilloso como el gobierno español quisiera hacer creer al talento exterior.

Salarios más bajos, largas esperas para la convalidación de titulaciones extranjeras, escasas perspectivas profesionales, inestabilidad laboral y entornos de trabajo anticuados han llevado a muchos científicos españoles a buscar mejores oportunidades fuera, y a investigadores foráneos a arrepentirse de su decisión de mudarse aquí.

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