España está perdiendo la confianza en su otrora ejemplar red ferroviaria tras una serie de incidentes, desastres y huelgas de maquinistas.
La tragedia de Adamuz del mes pasado, que se cobró cuarenta y seis vidas, ha tenido un impacto devastador en la población española.
No solo se palpán los efectos del suceso, sino que ahora también se reevalúa la red de trenes nacional.
Casi la mitad de los usuarios habituales ha dejado de usar, o considera dejar de usar, el tren según un estudio sobre el sistema ferroviario español citado por EL PAÍS.
Las generaciones más jóvenes son las más propensas a plantearse renunciar a este medio de transporte.
Actualmente, cerca de un tercio de los españoles utiliza con frecuencia la red de trenes de cercanías y casi un 19% emplea los servicios de media distancia, larga distancia y alta velocidad.
El accidente de Adamuz explica en parte este descenso: mientras un 74,2% se mostró satisfecho con la labor de los servicios de emergencia, un 51,8% consideró que la actuación gubernamental posterior fue “mala” o “muy mala”, porcentajes similares a los otorgados a Adif (46,4%) y Renfe (42%).
Los propios trabajadores del sector también se sienten desalentados; ayer los maquinistas secundaron una huelga exigiendo “un cambio estructural en seguridad”.
La seguridad no es el único aspecto que preocupa; muchos usuarios se quejan de retrasos y cancelaciones.
Según EL PAÍS, un 68,4% de los usuarios de cercanías y un 61,5% de los de media y larga distancia han sufrido estos inconvenientes.
De hecho, un 80% de los usuarios de cercanías recurre ya a otros medios de transporte debido a los retrasos habituales.
También son frecuentes las quejas por saturación, tanto en los trayectos de cercanías como en los de largo recorrido.
Entre 2019 y 2024, los usuarios en las líneas principales crecieron un 40% y las frecuencias aumentaron: en la línea Madrid-Barcelona se pasó de 56 a más de 85 servicios diarios.
La línea Madrid-Valencia incrementó su oferta de 30 a 50 viajes diarios, al igual que la ruta Madrid-Sevilla, que sumó siete trenes adicionales al día.
El año pasado, esta última línea añadió catorce trenes diarios más con la incorporación de Ouigo como operador.
A pesar de este aumento operativo, más de la mitad de los viajeros considera que la red española recibe “recursos insuficientes” para funcionar correctamente.
La reciente sucesión de accidentes, desastres y huelgas ha llevado, evidentemente, a la ciudadanía a expresar su descontento con la red ferroviaria del país.
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