¿Es España un país caro para vivir?

Antaño considerado uno de los países más económicos de Europa, España ha experimentado una escalada desmedida en su coste de vida en los últimos años, mientras que los salarios, al igual que en muchos otros países de la UE, han permanecido estancados. Pero, ¿sigue siendo el país una opción viable a contemplar cuando se busca emigrar a un clima más soleado?

No cabe duda de que el coste de vida real en España ha aumentado de forma constante, hasta el punto de que los gastos cotidianos esenciales absorben ahora una parte mayoritaria de los ingresos domésticos. Según el último Informe de Gastos del Consumidor 2026 de la plataforma de comparación Roams, publicado en enero de 2026, los costes básicos diarios acaparan casi siete de cada diez euros del ingreso medio de los hogares españoles. Ahora bien, ¿tiene por qué ser tan caro?

Los exhaustivos datos de Roams abarcan vivienda, energía, telecomunicaciones, alimentación, seguros, transporte, impuestos locales y parte del ocio cotidiano. Las cifras revelan una creciente presión sobre las finanzas, especialmente para quienes residen en zonas de alta demanda, y ofrecen un referente más o menos fiable para cualquiera que contemple un futuro en España.

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Vivienda: La mayor sangría presupuestaria

La vivienda sigue siendo el principal sumidero económico en los presupuestos familiares, llegando a representar más de la mitad del gasto esencial. La crisis del mercado de alquiler, unida a cambios legislativos que no favorecen al propietario, ha provocado una severa limitación de la oferta y, en consecuencia, un alza en el precio medio.

Para los hogares con hipoteca, el coste anual medio ronda los 10.845 €, lo que supone aproximadamente el 65% de sus gastos esenciales totales. Los inquilinos afrontan una carga aún mayor, con un alquiler medio anual de 12.044 €, cerca del 66% de lo esencial. No obstante, para quienes se trasladan a España sin vínculos familiares que los anclen a una localidad concreta –a diferencia de los veinteañeros que “deben imperiosamente” vivir en el centro de Málaga o Barcelona–, siempre merece la pena considerar el interior del país. No existe una sola España, sino múltiples experiencias alejadas del bullicio de moda.

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La variación geográfica es abismal. En enclaves costeros y urbanos de moda en Instagram, como las Islas Baleares, Málaga o Barcelona, los costes esenciales pueden superar el 90% del salario neto de una pareja tipo en ciertos escenarios, dejando un margen ínfimo para ahorros o imprevistos, aunque perfecto para un joven cuyos padres se ofrecen a pagarlo todo. Estadísticamente, estas elevadas cifras de vivienda explican gran parte del incremento medio del coste de vida en la última década.

Aunque estas cifras puedan servir para comparar entre países, ofrecen poca esperanza para decidir qué rincón del territorio es más viable económicamente. En Cataluña, por ejemplo, el gasto anual medio por hogar ronda los 37.409 € (datos del INE/Idescat de 2024). Por persona, son 14.746 € (un 8,2% por encima de la media nacional). En el salvaje oeste de Extremadura, el gasto anual medio por hogar se sitúa más bien entre 26.890 € y 28.474 € (con variaciones según la fuente; el INE, por ejemplo, refleja cifras per cápita inferiores), es decir, unos 11.398 € por persona (un 16,3% por debajo de la media nacional en 2024).

Alimentación: El “coste silencioso” frecuentemente olvidado

La comida constituye el segundo gasto esencial tras la vivienda. Un hogar medio desembolsa aproximadamente 4.097 € anuales en la compra del supermercado.

Esta cantidad suele pasar desapercibida porque se acumula a través de frecuentes visitas de poca monta. Para expatriados o quienes prefieren productos importados, marcas internacionales u opciones ecológicas, la cifra real puede superar con creces la media nacional. Adoptar una modesta dieta mediterránea, como la mayoría de los españoles, siempre es una opción a valorar.

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Facturas energéticas: Al alza pese a ciertos alivios

Los costes de la energía siguen presionando los presupuestos, y año tras año aumentan más rápido que la inflación. El gasto medio anual de los hogares en electricidad y gas supera ligeramente los 1.200 €, lo que supone un incremento de unos 133 € respecto al año anterior.

Incluso con bajadas puntuales del precio del gas, las facturas siguen siendo considerablemente elevadas. Los hogares en viviendas antiguas con pobre aislamiento, o en regiones de clima extremo, suelen rebasar esta cifra nacional. Optar entre tarifas reguladas y del mercado libre puede marcar una gran diferencia al firmar nuevos contratos. Un dato a tener presente es que la mayoría de las viviendas españolas no se construyeron pensando en inviernos fríos, y ello se nota. Muchos expatriados se quejan de que en invierno su casa está más fría dentro que fuera.

Costes fijos: Impuestos locales, agua, suministros y “derramas”

De nuevo, esto puede variar enormemente según la región y la localidad, por lo que conviene investigar a fondo antes de firmar cualquier compromiso. Mi factura trimestral del agua ronda los 25 €, mientras que recientemente el Euro Weekly News tuvo noticia de un caso en la Costa del Sol en el que un lector pagaba casi 11.000 € cada tres meses. Otro en la Costa Blanca vio su tubería de agua perforada por una buganvilla invasora de la propiedad vecina, con un resultado trimestral similar. Aunque el asunto ya se resolvió, sin conocimiento local y contactos, el desembolso inicial puede ser cuantioso.

Los impuestos locales “median” 484 € anuales, desglosados así:

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IBI (impuesto sobre bienes inmuebles): ~320 €
Tasa de basuras: ~107 €
Impuesto de circulación: ~58 €
La factura media anual del agua ronda los 218 €.

Estos conceptos fijos, aunque no son los más abultados individualmente, aportan predictibilidad a la planificación mensual y contribuyen al gasto esencial global.

Qué implica esto para los expatriados y el coste de vida general en 2026 – ¿Es España un país caro para vivir?

Combinando todos estos elementos, los hogares con hipoteca destinan unos 21.338 € anuales a lo esencial, cerca del 65% de sus ingresos medios, mientras que los inquilinos promedian 22.538 €, o el 68,3% de sus ingresos. Sin embargo, una elección juiciosa de la ubicación puede alterar radicalmente esta ecuación.

Para expatriados que perciban salarios locales o planeen una relocalización, estas medias nacionales del informe Roams sirven como un sólido punto de partida para comparar entre países. Percibir ingresos como nómada digital basados en medias de países con salarios más altos podría cambiar por completo la situación. No obstante, el coste real siempre dependerá de la ubicación concreta: las zonas costeras y urbanas de alta demanda intensifican la presión sobre la vivienda a la vez que comparten los incrementos medios nacionales en gastos cotidianos.

Ya no estamos en los años 90, y aunque España mantiene su atractivo frente a muchos vecinos de Europa Occidental, los datos de 2026 muestran que lo esencial consume una porción cada vez mayor de los ingresos, dejando menos margen para gastos discrecionales, ahorro o imprevistos económicos. En líneas generales, la respuesta global es “sí”, si bien una elección cuidadosa de la ubicación y una presupuestación rigurosa siguen siendo clave para vivir bien.